Ayla: la hija de la guerra

Este largometraje turco nos trae una historia de amor paterno-filial, en medio de los horrores de la guerra. Se trata de una propuesta que logra enganchar al espectador y en la que destaca la interpretación de la joven Kim Seol.

 

Aunque esta película muestre bombardeos, disparos, sangre y guerra, la realidad es que no es un film bélico al uso. El tema principal es el amor y la relación paternal que logra crear el sargento Süleyman con la pequeña Ayla. Ambos establecen un estrecho vínculo, a pesar de ser dos personas totalmente diferentes: un mecánico turco y una niña coreana.

La jovencísima actriz Kim Seol está brillante en su papel de Ayla. Aunque durante la primera mitad no utiliza el lenguaje verbal, logra transmitir todo lo que siente con sus expresiones. Sin revelar nada esencial, tan sólo diremos que es emotivo a la vez que gracioso cuando, por fin, empieza a hablar.

Crítica Ayla la hija de la guerra

Este largometraje –que entró en la primera terna del Óscar 2018 a mejor película de habla no inglesa– puede parecer una historia predecible, tremendamente predecible. Sin embargo, el guión tiene un par de giros que logran sorprender al espectador. Además, es loable el esfuerzo por elaborar una trama cercana, a pesar de las diferencias culturales, y por detallar los contextos en la escenografía. Todos estos aspectos hacen de Ayla un título que vale la pena ver incluso para cinefórum.

Como toque final, y como viene siendo habitual en otras producciones, se proyectan imágenes reales de Süleyman y Ayla, así como el resto de soldados con los que compartieron gran parte de la época de la guerra.

Firma: Blanca Ballesteros

Comentarios

Dejanos tu comentario...