Cine: Maravillosa familia de Tokio

Ficha: 108 min. | Comedia Público apropiado: Jóvenes Año: 2016 País: Japón Dirección: Yoji Yamada Intérpretes: Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Masahiko Nishimura, Yui Natsukawa, Tomoko Nakajima, Satoshi Tsumabuki A los que se atrevieron a acusar a Yoji Yamada de hacer un simple remake de Cuentos de Tokio, el clásico de Yasujiro Ozu, con su película Una familia de Tokio, el veterano cineasta japonés, en colaboración con su coguionista Emiko Hiramatsu, les demuestra lo reduccionista de tal punto de vista, pues ahora esa misma mirada superficial nos obligaría a describir Maravillosa familia de Tokio como… ¡¡un remake de Cuentos de Tokio!! Y es que de nuevo se manejan mimbres parecidos, variaciones sobre el mismo tema, para pintar con delicadeza e inteligencia la complejidad de las relaciones humanas. Aparte de que se cita explícitamente la obra maestra de Ozu. En esta ocasión tenemos a la familia Hirata: un matrimonio mayor, él, Shuzo, un poco cascarrabias e impaciente, ella, Tomiko discreta y paciente. Viven con dos hijos, uno, Konosuke, ejecutivo, les ha dado ya dos nietos, el otro, Fumie, está soltero pero está a punto de declararse a la joven que ama, una enfermera. La tercera hija, Shigeko, está casada vive en otro barrio, y discute con frecuencia con su marido. Precisamente, la dificultad de las relaciones conyugales y en pareja es el leit-motif de este nuevo film inspirado por el paradigma Ozu, pero en esta ocasión con un importante y novedoso tono de comedia, que retrotrae a los inicios de la carrera de Yamada, cuando era un habitual frecuentador del género. Porque la trama arranca con la inesperada petición de divorcio de Tomiko a su marido Shuzo, que se queda completamente descolocado, pues no es propio de ella, y la cosa parece que va muy en serio. Y aunque la idea de una ruptura sea un drama, Yamada e Hiramatsu se las arreglan para mostrar lo ridículo de algunos comportamientos, manteniendo una distancia, con mirada divertida, e hilando la narración con una facilidad deslumbrante, hasta jugando con la idea de la narrativa de ficción en un curso de escritura al que acude Tomiko. Tenemos un humor suave, que busca más la sonrisa que la risa, aunque a veces se desmelena un poco, véase ese “discreto” detective privado documentando la supuesta infidelidad de Shuzo. Y hay una gran sabiduría en la narración, que revela un hondo conocimiento del ser humano, al atrapar los pequeños detalles que pueden ir minando lo que tiempo atrás era amor ilusionado e indiscutible. Los actores están maravillosos, repitiendo como matrimonio anciano Isao Hashizume y Kazuko Yoshiyuki, entre otros de los que estaban en Una familia de Tokio. Firma: José María Aresté

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