Cine: “Roman J. Israel, Esq.”

Ficha:

• 122 min. | Thriller | Drama
• Público apropiado: Jóvenes
• Año: 2017 | País: EE.UU.
• Dirección: Dan Gilroy
• Intérpretes: Denzel Washington, Colin Farrell, Carmen Ejogo, Shelley Hennig, Nazneen Contractor, Pej Vahdat, Tony Plana, Joseph David-Jones, Brittany Ishibashi,

 

 

Malos tiempos para el idealismo

Tras pasar casi toda la vida trabajando entre bambalinas, preparando informes en un bufete dedicado a los derechos civiles, el abogado Roman J. Israel, Esq. debe afrontar que el dueño del mismo, William Jackson, su mentor y cabeza visible en los tribunales, está en coma y al borde la muerte tras sufrir un ataque al corazón. Intenta sustituirle en el juzgado, con resultados nefastos. La sobrina de Jackson le informa de que la empresa está en quiebra, y que se está ocupando del papeleo para liquidar el negocio George Pierce. Éste, tiburón del derecho, le ofrecerá a Israel un contrato en su compañía, mucho más grande y distinta a la que él conoce. Tras rechazar en un primer momento la oferta, se dedica a buscar trabajo, conociendo a Maya, que pertenece a una red de activistas locales donde no pueden contratarle, pero donde vendría bien que diera una charla.

Segundo trabajo como realizador del habitual guionista Dan Gilroy, que como su ópera prima, la memorable Nightcrawler, se apoya sobre todo en un guión muy trabajado, quizás no tan redondo, pero no exento de interés. Si aquélla presentaba a un personaje amoral, en un mundo sin reglas, aquí tiene como protagonista a un idealista, que parece un pez fuera del agua en tiempos en que la vida ofrece a diario la tentación de escoger el camino del dinero, para evitarse problemas, olvidándose de las propias convicciones.

El personaje central está muy bien retratado sobre el papel; se le presenta como un tipo que conoce el sistema legal en teoría, pues se ha pasado demasiado tiempo en el despacho; ignora por ejemplo que en el mundo real, un juez podría tomar una decisión discutible, pero que no conviene enfrentarse a él, bajo riesgo de ser acusado de desacato. Lo eleva a otra dimensión, la interpretación del gran Denzel Washington, en uno de los mejores trabajos de su carrera, por lo que no sorprende su octava candidatura al Oscar. Caracterizado con gafas, audífono y ropa desfasada, el actor ha ganado además kilos para crear a una especie de autista con una peculiar visión del mundo, que a veces parece un bicho raro, pero otras resulta fascinante.

Está muy bien secundado por Carmen Ejogo (Maya), pero sobre todo por un Colin Farrell, que no siempre está bien, pero que aquí borda al frío profesional que se ha vendido, pero que en el fondo envidia a Israel. Quizás choca la resolución de la cinta, un tanto apresurada y algo obvia, pero que no empaña sus indudables méritos.

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