El debate sobre las pantallas y su efecto en niños y padres

El debate sobre las pantallas y su efecto en niños y padres

Desde que el smartphone se popularizó, los padres comenzamos a preguntarnos sobre el efecto que tendría en nuestros hijos. Aunque se han realizado algunos estudios en la materia, son muy limitados como para sacar conclusiones definitivas y por ello el debate sobre las pantallas y su efecto en las personas sigue aún muy vigente.

Al no haber una regulación concreta, ni datos definitivos y como las compañías tecnológicas no tienen unos estándares éticos a seguir, los padres nos vemos obligados a poner nuestras propias reglas sin estar respaldados por instituciones. Eso hace que cada familia decida una cosa diferente, lo que puede dar lugar a enfrentamientos entre padres con distintas ideas sobre la tecnología.

Muchas organizaciones, como Common Sense Media en Estados Unidos, abogan por conseguir regulaciones gubernamentales para la industria tecnológica y fondos para la investigación sobre los efectos de las pantallas en los niños. También promueven la educación digital en los colegios, es decir; enseñar a los niños cómo utilizar la tecnología correctamente también en clase.

Independientemente de los resultados de estudios institucionales, los argumentos que se han encontrado hasta ahora en contra del uso excesivo de las pantallas son varios. Primero, que afectan al desarrollo cerebral de los niños y a la capacidad de concentración. Estudios han demostrado que los niños diagnosticados con adicción tecnológica tienen menos cantidad de materia gris en el cerebro, lo que afecta a la planificación, la toma de decisiones y el control de impulsos.

La adicción tecnológica afecta a la toma de decisiones, la planificación y el control de impulsos.

Otro argumento en contra es el aumento de diagnósticos de depresión, auto-lesión y suicidio en adolescentes, lo que se relaciona con el mal uso de las redes sociales. Aunque en moderación estas redes pueden ayudar a fomentar las habilidades sociales, utilizadas en exceso pueden provocar bajones de autoestima, ya que los adolescentes tienden a comparar sus vidas con las fotografías perfectas de las vidas de otros.

Como los estudios sobre estas nuevas tecnologías no son concluyentes, se utilizan los realizados sobre el uso de la televisión para sacar paralelismos. Y éstos demuestran que un uso excesivo de estos aparatos provoca un aumento de obesidad, malas notas, retrasos en el lenguaje y el comportamiento social, problemas para dormir y un detrimento en la dinámica familiar.

television

Y los expertos dicen que los smartphones son mucho peor que la televisión porque están con nosotros las 24 horas del día. A través de ellos se puede acceder a todo el contenido y conectar con extraños y algunas aplicaciones están programadas para ser adictivas. Por eso se recomienda que los padres intenten que sus hijos solo vean contenido de calidad y lo compaginen con otras actividades.

Para que esto sea posible, los padres deberán hablar con los otros padres de la clase para encontrar una estrategia común. Si los niños ven que sus amigos hacen lo mismo, será más fácil que dejen sus teléfonos. Además, recordemos que todos los aparatos tienen la posibilidad de modificarse con controles parentales, se les puede limitar el tiempo de acceso a internet, configurarlos para que solicite una contraseña a la hora de descargar una aplicación. En definitiva, se puede usar la tecnología para limitar la tecnología.

Pero sobre todo, los niños aprenden siempre imitando a los padres. Si viven en un ambiente donde sus padres usan las pantallas de forma responsable, ellos aprenderán a utilizarlas de la misma manera. Por eso, este eterno debate sobre las pantallas no es solo sobre los niños, sino también sobre los padres y sus ansiedades, sobre sus preocupaciones. Ser padre es difícil de por sí, pero con las tecnologías, además de educar a nuestros hijos tenemos que educarnos nosotros mismos.

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