Mi hermano persigue dinosaurios

 

La película adapta la novela autobiográfica de Giacomo Mazzariol con una frescura y naturalidad que atrapa. Los valores que resalta y el clima de empatía la convierten en una apuesta segura para el espectador.

 


Mi hermano persigue dinosaurios adapta al cine la novela homónima de Giacomo Mazzariol. Es un relato autobiográfico escrito por el propio protagonista cuando aún estudiaba Bachillerato. En él, cuenta su experiencia desde que, con cuatro años, recibió la noticia de que iba a nacer su hermano Gio y, sobre todo, la crisis que se produjo cuando Giacomo, Jack, llegó a la adolescencia.

No he leído el libro, pero la película, que es la que nos ocupa, es de una frescura y sinceridad espectaculares. En tono de comedia costumbrista, con un guion tan liviano como preciso y unas interpretaciones sobresalientes, la historia de los Mazzariol se despliega en la pantalla haciendo que el espectador viva las experiencias narradas como un pariente más.

Cipani sabe crear una atmósfera realista, cálida y llena de empatía. Toda la dirección artística, desde el atrezzo al vestuario, colabora en ello facilitando la inmersión del público en un guion del que es muy difícil sustraerse.

Sin embargo, dejando aparte la ya comentada calidad del elenco y de todo el equipo técnico y artístico, el argumento que nos presentan es relevante de por sí. Un trozo de vida, de la vida de cualquier ser humano, clan o pueblo, donde quedan patentes los elementos esenciales que hacen que todo merezca la pena.

De un modo cercano y aplastantemente verosímil, captamos el valor de la familia, del respeto, de la educación y del diálogo; en definitiva, del amor. Sin sentimentalismos ni dogmatismos, la dignidad de cada persona se plasma en el propio devenir, con la misma sensatez que la del conocido “el movimiento se demuestra andando”.

Sorprende, sobre todo, la valentía del protagonista, que no esconde su mezquindad ni la debilidad que le llevó en la adolescencia a desatar el drama que ocupa el núcleo del largometraje. Saber que es un relato autobiográfico aumenta su trascendencia y sella la importancia de los valores antes mencionados.

Y por eso, de nuevo, volvemos a poner la mirada en Stefano Cipani y el resto de realizadores del film, agradeciendo que hayan hecho un buen trabajo cinematográfico y no solo no hayan estropeado una gran historia (que no sería la primera vez que ocurre) sino que la hayan amplificado y potenciado para que todos nos podamos beneficiar de la existencia de Gio, de Jack y de toda su familia y amigos.

Firma: Esther Rodríguez

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