Ralph rompe internet

 

 

 

Navegando en la red

Imaginativa secuela de ¡Rompe Ralph!, la cinta animada de Disney que homenajeaba a los videojuegos arcade que reinaban en los salones recreativos de los 80, y más específicamente al grandullón Ralph, que aparecía destructor en lo alto de un edificio. La idea es confrontar el mundo offline con la era de internet, mientras se insiste en la maravillosa amistad que existe entre Ralph y Vanellope, la encantadora niña piloto de carreras de Sugar Rush. Cuando se rompe el volante que sirve para manejar el videojuego de ella, ambos decide aprovechar la conexión wifi de su salón para viajar por internet en conseguir el deseado recambio, una pieza casi de coleccionista, que habrá que conseguir en una subasta. De este modo se ven confrontados por un mundo alucinante de redes sociales, vídeos populares y virus informáticos. A la vez, sus estrechos lazos son puestos a prueba cuando Vanellope queda fascinada por un juego on line de alta velocidad que triunfa en la red.

Rich Moore y Phil Johnston, bien respaldados por un equipo de guionistas y consultores que aportan mil y una ideas, ofrecen una trama divertida, con su punto de advertencia acerca de los efectos perversos de internet, una suerte de autismo o los comentarios lamentables en redes sociales, lo que no significa negar y aplaudir sus indudable ventajas. Introducen en la narración muchas marcas tecnológicas y personajes propiedad de Disney, en lo que se diría una exhibición de hábil “product placement”, pues no se tiene la sensación de que se estén vendiendo productos, incluido nada menos que Movistar –se ve que el acuerdo que tienen en España en su plataforma digital tiene este tipo de frutos–, las diversas presencias quedan justificadas, a veces con un sentido del humor de muy buena ley.

La animación alcanza nuevas cotas altas de virtuosismo, con escenas de acción trepidantes, en las carreras automovilísticas, que nada tienen que envidiar a las de Ready Player One, o en el modo en que se plasma un virus informático estrechamente relacionado con Ralph. Y hay originalidad en el diseño de nuevos personajes, inspirados en sus funciones de internet, como pop-ups o buscadores.

Al clásico mensaje sobre el valor de la amistad, que incluye respetar el espacio de los amigos y las decisiones que aparentemente pueden alejar, pero que en realidad refuerzan la unión, se suma otro que ya aparecía recientemente en Los increíbles 2, el del empoderamiento femenino, a cuento de las princesas Disney y el interrogante acerca de si Vanellope sería también una de ellas. Lo que incluye alguna broma que puede ser inocente, pero que también deja abierta la puerta a las interpretaciones.

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