Mis padres me espían

octubre 19, 2013 by  
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¿Es la mejor opcion? La vida digital de los adolescentes es cada vez más activa. Por eso, más de la mitad de los progenitores han instalado algún programa para vigilarlos.

 mis padres me espian

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No niegue la evidencia. Sus hijos se manejan infinitamente mejor que usted en Internet. Da igual que se dedique a la ingeniería informática, ellos se lo llevarán por delante. Cuestión generacional, de intuición, de ser un nativo digital… llámelo X.

Y dicho esto, permítanos angustiarlo un poco más con la siguiente estadística proveniente de Estados Unidos, pero que sospechamos extrapolable a cualquier país del mundo: tres cuartas partes de los adolescentes esconden a sus padres su conducta digital. Este dato procede de una encuesta realizada por la compañía estadounidense de seguridad McAfee. Lo que ocultan los chicos es muy variado, desde visitas a páginas porno hasta conversaciones con desconocidos en chats. También las consultas a Google desde el móvil para copiar en un examen.

“Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, esa es la filosofía de María Carmona (42), madre de Cristina (13). Un día, una amiga le alertó de que su hija hacía muchas fotos con el teléfono que luego “colgaba en algún lugar”. Así fue como María descubrió Instagram, se abrió una cuenta y supo que la niña tenía más de mil seguidores. “Yo misma no sabía qué hacer, por un lado, 1.000 seguidores es demasiado para una niña de 13 años. Por otro, sus fotos eran buenas, tiene una sensibilidad que yo no quería matar. Así que le propuse que siguiera con Instagram, pero que me dejara acompañarla”. Con este acuerdo han firmado una tregua. La niña también tiene una cuenta de Facebook que su madre ha asociado a su dirección de email, así que recibe todas las notificaciones de su actividad.

La vida digital de los adolescentes, cada vez más activa y fuera de control, es motivo de grandes conflictos familiares. Los chicos reclaman su derecho a la intimidad, y los padres… bueno, la mitad de los padres han instalado algún tipo de software para espiar el comportamiento en Internet de sus hijos, y el 44% conoce las contraseñas para acceder a sus cuentas de las redes sociales. Solo en Estados Unidos, el 60% de los adultos escudriñan el Facebook de sus hijos (son casi siempre las madres), según una encuesta de la compañía de software de seguridad online AVG Technologies, que entrevistó a 4.400 padres con hijos de entre 14 y 17 años de 11 países. El 16% de los chicos han tenido que aceptar a uno de sus padres como amigo en Facebook como condición para que les permitieran entrar en la red. Sin embargo, un rebelde y nada despreciable 35% de los adolescentes simplemente “ignora” la solicitud de amistad de sus padres (Kaplan Test realizado a 2.300 adolescentes). Y así están las cosas. Si nunca fue fácil lidiar con la hormona adolescente, con Internet, el asunto adquiere dimensiones cósmicas y globales. Literalmente.

Una noche, Isabel, madre de Ana, de 15 años, entró al baño mientras su hija se duchaba. Al lado del lavabo, el teléfono con WhatsApp abierto. Isabel leyó el último mensaje. Alguien animaba a Ana a que encendiera la cámara y lo dejara mirar cómo se duchaba. “Casi me desmayo. No tengo idea si era un chico del colegio, si era un adulto… encima, como estaba espiándole el teléfono, me tuve que quedar callada. Me siento con las manos atadas. Hace dos años le estampé el móvil contra la pared, pero esa estrategia tampoco funciona”. Hubo un tiempo en el que Isabel tenía las contraseñas de su hija, pero hace un año las cambió. “Ahora, muy a mi pesar, estoy fuera”.

A los padres les sobran los motivos para estar inquietos. Buena parte de la vida de sus hijos transcurre en un terreno que no dominan. Por primera vez son los chicos los que pueden dar a sus padres herramientas para manejarse con soltura en la vida (digital). Sin embargo, los peligros de Internet no son nada virtuales, sino reales y sórdidos. Y la ado­­lescencia es una edad muy vulnerable. Por ejemplo, los adolescentes españoles son los que más usan las salas de chats (de acuerdo con el informeProtégeles, elaborado por Inteco), y un 59,7% ha contactado por esa vía con desconocidos. Ese mismo estudio, que realizó encuestas a 13.300 chicos de siete países europeos, reveló que los adolescentes españoles están entre los que pasan más tiempo en las redes sociales, el 91% las usa a diario.

En Reino Unido, el asunto ha dejado de ser doméstico y ha saltado al Parlamento, donde la tory Claire Perry ha sugerido cortar toda la actividad digital nocturna de los adolescentes desconectando el router familiar a partir de una hora.

Una de las voces más sosegadas ha sido la de Tamsin Kelly, editora de la web parentdish.co.uk, que señala que la tecnología debe ser considerada parte de la vida familiar, y deben fijarse normas de conducta, “del mismo modo que se tienen reglas para sentarse a la mesa”. Kellin, madre de tres hijos, se manifiesta contraria al “nerviosismo histérico” contra las redes sociales, pero es partidaria de no permitir que los chicos se metan en la cama con el ordenador o con el teléfono, y cree que deben tenerse muchas conversaciones en casa sobre los peligros de Internet.

La ansiedad de los padres de la era digital ha creado una pequeña industria especiali­­zada en crear herramientas que permiten rastrear la vida online de los chicos sin que estos lo noten. El mercado tiene futuro. Según The New York Times, todas las operadoras de telefonía móvil desarrollan productos espía para padres, y cada mes surgen varias empresas que desarrollan estos softwares.

Si hace unos años se trataba de adquirir un programa para bloquear el ordenador familiar, la llegada de los teléfonos inteligentes y las tabletas ha complicado el espionaje digital, que ahora ha de ser personalizado y a la carta. Por ejemplo, Mary Cofield, una fun­­cionaria jubilada, contaba al diario estadounidense que compró la herramienta uKnowKids.com para “espiar” las cuentas de Fa­­ce­­book, Twitter y los SMS de su nieta de 15 años. La señora Cofield recibe un informe completo de las actividades de su nieta y notificaciones de alerta cada vez que la chica emplea una palabra “inapropiada”. El programa le informa qué tuitea la niña, a quién envía SMS y en qué fotos aparece etiquetada en Facebook. Además, le ofrece un servicio de traducción de la jerga adolescente al uso que le permite entender que “WUD” significa What are you doing? (¿Qué estás haciendo?).

Una aplicación para iPhone llamada text­­Plus envía una copia a los padres de cada uno de los mensajes que salen del teléfono de su hijo, y MinorMonitor rastrea su cuenta de Facebook y manda alertas a los padres cuando se mencionan asuntos de sexo, drogas o alcohol. Compañías de seguridad estadounidenses como Symantec y Trend Micro venden software que detecta cuándo intentan los chicos visitar una página bloqueada, o crean una cuenta nueva en una red social. Algunos padres optan por herramientas que desconectan el router doméstico a partir de determinadas horas de la noche, otros prefieren poner un contador del tiempo que pasan en Internet. “Cuando alguna de mis hijas se queja de que no ha tenido tiempo de hacer los deberes, solo necesito decir: ‘¿Miramos cuántas horas has pasado en Facebook esta semana?’”, asegura Silvia, madre de dos adolescentes residentes en Miami.

No obstante, ninguna tecnología de espionaje es capaz de superar la imaginación de un adolescente. A veces tienen sus cuentas desactivadas todo el día, excepto por las noches cuando saben que sus padres no están conectados. Otras veces usan seudónimos, y con mucha frecuencia hablan en códigos para confundir a los padres. Muchos adultos, aun cuando están en posesión de alguna información delicada, no saben qué hacer con ella. Cuando el chico se sabe espiado, los padres intervienen con cierta naturalidad. Con suerte, las cosas podrían suceder así: “A los dos días de seguir la cuenta de Instagram de Cristina supe cuál era el chico que le gustaba”, cuenta María Cardona, la madre espía en Instagram. “Colgaba sus fotos compulsivamente. Lo estaba agobiando, así que decidí intervenir y le pregunté a Cristina si le gustaba. Ella asintió medio avergonzada, pero yo solo le dije: ‘Esto no se hace así. Te voy a enseñar a conquistarlo”. Y en esas están.

Fuente: Karelia Vazquez (El Pais, 17-10-2013)

 

«Es un despropósito que un chaval tenga acceso a internet con menos de 10 o 12 años»

septiembre 16, 2009 by  
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IGNASI DE BOFARULL 
Experto en Nuevas Tecnologías. Licenciado en Geografía e Historia, catalán, tiene 49 años y es padre de tres hijos Ha escrito junto a Paulino Castells \’Enganchados a las pantallas: Televisión, Videojuegos, Internet y Móviles\’.
Publicado por Diario Vasco.

La relación cada vez más estrecha entre los adolescentes y las nuevas tecnologías (móviles, videojuegos, internet…) ha abierto un territorio plagado de incógnitas para familias y educadores. Ignasi de Bofarull ha explorado los límites de esa nueva frontera en su libro Enganchados a las pantallas, una guía que marca pautas para un uso racional de los nuevos medios. Bofarull, de 49 años y padre de tres hijos, es partidario de una utilización «sobria» de los recursos de la era digital.

-La inmersión en las nuevas tecnologías ha sido tan radical que hoy en día un chaval sin un móvil es una especie de marciano.

-Desde hace unos años el móvil ha dejado de ser entre los adolescentes un objeto de comunicación para convertirse en un instrumento de ocio. Lo de comunicarse o estar localizable ha quedado en un segundo plano ante servidumbres como cambiar de aparato cada temporada o tener los últimos avances tecnológicos.

-Son un buen mercado para las empresas.

-La estrategia comercial de las grandes compañías está enfocada sobre todo a los adolescentes y los jóvenes. La penetración de los móviles es tremenda.

-Y ya no pueden vivir sin ellos.

-El otro día pasé por un parque y en un banco había tres chicas con sus respectivos móviles. No paraban de teclear mensajes o de hablar por los teléfonos pero lo que más me llamó la atención es que entre ellas no se cruzaban una palabra.

-Cambian las relaciones sociales…

-Aquí hay dos puntos de vista. Hay quien sostiene que las nuevas tecnologías son un refuerzo en las relaciones sociales de los adolescentes en la medida en que hacen posible mantener contactos que no serían posibles sin esos medios. Es decir, los móviles e internet abren un campo de relación sin precedentes y permiten ampliar el abanico de contactos prácticamente hasta el infinito.

-Es una forma optimista de verlo.

-Demasiado optimista para mi gusto. Es verdad que se abren nuevos campos de relación pero también lo es que hay muchos jóvenes que sólo se relacionan con otros jóvenes a través de las nuevas tecnologías. Es gente que únicamente sabe relacionarse por correo electrónico, mensajería o móvil.

-Y se vuelven incluso dependientes.

-Todavía nos falta perspectiva para poder determinar si las nuevas tecnologías generan una adicción como la que pueden tener los ludópatas. Lo que si es verdad es que su abuso tiene unos riesgos evidentes.

-Uno de ellos sería el del aislamiento.

-En Estados Unidos, donde la penetración de internet es muy superior a la de España, ha surgido un fenómeno muy preocupante. Hay adolescentes que viven encerrados en sus dormitorios rodeados de artilugios y que prácticamente no tienen relación con el resto de la familia. Viven en el mundo de las nuevas tecnologías y todo lo que necesitan está en su habitación. Le llaman la \’bed room culture\’, la cultura del dormitorio. Son autosuficientes, se llevan la comida a su habitación y viven aislados de la familia. Hay una gran preocupación porque el fenómeno está en aumento y las familias no saben qué hacer.

-Es que a muchos padres les cuesta entrar en el mundo de las nuevas tecnologías.

-Sí, a la brecha generacional se une en este caso la brecha digital. Hay padres que se apartan de las nuevas tecnologías por desconocimiento y que al final acaban siendo engañados por sus hijos, que se aprovechan de su ignorancia. Un día le piden instalar una línea de ADSL \’porque lo necesito para la escuela\’ y otro, un artilugio nuevo para el ordenador que muy probablemente tiene muy poco que ver con el estudio. Al final van cayendo en la red que les va tejiendo el hijo.

-¿Qué aconseja en estos casos?

-Vencer el miedo a las nuevas tecnologías e introducirnos de lleno en ellas, a poder ser de la mano de nuestros hijos. El mensaje es que hay que perder el respeto a ese mundo: hay que informarse, dejarse asesorar, hablar con los hijos y dejarse guiar por ellos. Lo que no se puede hacer es apartarse de ese mundo y dejar que el chaval haga lo que le dé la gana con la excusa de que no entiendo nada de eso. Eso no es bueno.

-¿A partir de que edad recomienda el uso de internet?

-A partir de los 11 ó 12 años. A esa edad surge la oportunidad de empezar a realizar consultas en la red para solucionar tareas escolares. Es bueno que esa iniciación se haga con los padres para que ellos les marquen unas pautas en cuanto a tiempos de utilización y contenidos. Lo que es un despropósito es ver a chavales que no tienen 10 años metidos en internet sin controles de ningún tipo.

-¿Sirven de algo los filtros para la red?

-No lo tengo claro. La primera reacción de un adolescente ante alguna limitación es intentar saltársela y el filtro resulta desde ese punto de vista una provocación. Lo ideal es que el chaval tenga ya un criterio formado a la hora de sentarse delante del ordenador y sepa para qué sirve y para qué no sirve internet. Más que depositar su confianza en los filtros, los padres deben intentar formar a sus hijos de tal forma que puedan asumir categorías de análisis críticas, que sepan qué hacer en la red; en definitiva que los filtros estén en sus cabezas y no en el ordenador.

-No parece una tarea sencilla.

-Requiere un sacrificio por parte de los padres, sobre todo en el caso de los chicos. Hay que tener en cuenta que el uso de la red que hacen chicos y chicas es totalmente distinto. Las chicas la utilizan sobre todo para mensajería instantánea, contenidos de sociabilidad, de cosas que tengan que ver con contacto entre personas… El chico hace búsquedas más violentas, más ejecutivas, más rápidas, más adrenalínicas.

-Como por ejemplo la pornografía.

-El consumo de pornografía es mucho mayor entre los chicos que entre las chicas, eso está demostradísimo. En general, los chicos hacen un uso individualista y agresivo de intenet mientras que las chicas lo utilizan más para comunicarse.

-¿Habría también una edad para acceder al móvil?

-Yo creo que con 10 años un chaval no necesita un móvil por la sencilla razón de que siempre está localizado en casa. El móvil empieza a hacerse necesario en la adolescencia, con 13, 14 ó 15 años, pero siempre con sobriedad. Quiero decir que los padres se tienen que preguntar si lo que realmente necesita su hijo es un móvil con contrato para gastarse 200 ó 300 euros al mes o basta con otro compartido con su hermano mayor y que se usa cuando realmente hace falta para tenerlo localizado.

El 38% de los usuarios de telefonía móvil en Euskadi tiene menos de 13 años

abril 22, 2009 by  
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El 38% de los usuarios de telefonía móvil en el País Vasco tiene menos de 13 años. El 100% de los niños de 13 años encuestados dispone ya de un terminal de telefonía móvil, según un estudio de Kontsumo Gelak, el centro de Dirección de Consumo y Seguridad Industrial del Gobierno Vasco.  El informe, que se ha elaborado con 800 encuentas, revela que el 28% de los encuestados adquirió su móvil después de los 18 años, el 34% antes de los 18 y el 38% antes de los 13, aunque todos los niños de 13 años que respondieron al cuestionario son usuarios de este servicio.

En cuanto a la modalidad de contratación, en Álava y Guipúzcoa más del 50% de los usuarios tienen contrato, mientras que la tarjeta prepago se impone en Vizcaya, con un 59%. Entre los menores de 19 años, el 32,8% tienen contrato en Álava, el 40,9 en Vizcaya y el 12,4% en Guipúzcoa, lo que representan porcentajes altos para este segmento de edad.

Además, el 33,5% de los vascos gasta más de 20 euros mensuales en telefonía móvil, el 22,1% tiene cuentas de entre 12 y 16 euros al mes, el 28,5% consume entre 8 y 12 euros y el 15,8% restante no llega a los 8 euros mensuales. Marta Cobo ha recomendado que los usuarios de telefonía móvil revisen sus facturas, un hábito que mantiene el 50% de los encuestados en Álava y Guipúzcoa, y el 39,3% de los de Vizcaya.

Respecto a los usos del teléfono móvil, el 36,4% lo considera un buen recurso para estar localizable, mientras que el segundo uso más habitual es ‘hablar con las amistades’ (23,8%), seguido de ‘enviar SMS’ (21,4%) y de ‘hablar con los familiares’ (18,6%).

El 35% de los encuestados admite haber tenido algún conflicto de consumo en alguna ocasión y la gran mayoría de ellos (82,9%) utilizó la vía amistosa para revolverlo, mientras que el 15,3% tramitó una reclamación por vía administrativa y sólo el 2,78% llegó hasta la vía judicial.

 

Sesión formativa con padres de Educación Infantil en el Colegio Ayalde (Loiu)

abril 2, 2009 by  
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ayalde21El pasado viernes 27 de marzo, María Zalbidea, responsable de promoción y comunicación de Ateleus, repasó junto a numerosos padres de 2º y 3º de Educación Infantil del Colegio Ayalde “Los retos de la educación de los hijos en una sociedad multipantalla”. 

Una sesión que pretende dotar a los padres y educadores de las herramientas necesarias para combatir la gran influencia que ejerce el mundo de las pantallas (Televisión, Internet, videojuegos, móvil, etc.) en el desarrollo de la personalidad de los niños. Cada vez son más los niños y adolescentes que se sienten atraídos por las imágenes, la variedad de contenidos y las novedades de las nuevas tecnologías. 

María Zalbidea aseguró que la televisión es todavía el medio audiovisual por excelencia, más conocido como “escuela paralela”, debido en gran parte al abultado número de horas que pasan frente a ella los jóvenes y a su gran influencia para crear modas, condicionar la forma de hablar y de vestirse de los mismos.ayalde11

Sin embargo, los expertos auguran que es el móvil quien tiende a convertirse en la única pantalla para nuestros jóvenes. Los terminales además de facilitar la comunicación permiten ya conectarse a Internet, jugar, escuchar música, grabar vídeos, hacer fotos, descargar o intercambiar archivos…¿es o no es la Pantalla del futuro? Además la responsable de comunicación de Ateleus recordó a los padres, temerosos con el uso del móvil de sus hijos, que deben contribuir con el ejemplo a crear una cultura adecuada del uso del móvil en sus hogares además de enseñar a los más pequeños a controlar el gasto