Pozos de ambición (2007)

Perforando en el alma

Poderosa adaptación de la novela «Petróleo» de Upton Sinclair (1878-1968). Sigue las evoluciones de Daniel Plainview, un hombre duro como una roca, parco en palabras, que recorre Texas en busca de «oro negro», o sea, petróleo. Con tesón y arriesgando su vida, ha aprendido cómo perforar el suelo y el modo de moverse para hacerse con los derechos de explotación de las tierras adecuadas. En una de sus prospecciones muere uno de sus hombres, que deja un bebé; Daniel decidirá adoptarlo, de modo que todo el mundo, incluido el chaval cuando crezca, creen que es su hijo de verdad. Un día el joven Paul Sunday acudirá a Daniel dispuesto a señalarle un lugar rico en petróleo y aún sin explotar; Daniel se muestra suspicaz, pero cuando acude allí descubre que todo es cierto, y que Paul le ha dado la información para conseguir un dinero rápido y huir del ambiente asfixiante de su familia. En efecto, Daniel conocerá al hermano gemelo de Paul, Eli, un tipo iluminado, investido de la seguridad ciega del fanático, que ha fundado la Iglesia de la Tercera Revelación.

La otra explotación que se pone en la picota sería la religiosa. Todos necesitamos creer en algo, parece pensar el peculiar pastor Eli, que funda una extraña iglesia, que ofrece consuelo a gente sencilla, que necesita canalizar su relación con Dios. Tal como maneja la cosa Eli, se diría que su pretensión es, como la de Daniel, pura ambición. Él ha encontrado una forma de ganarse la vida y de financiarse, y pervierte las inquietudes espirituales para servir sus propios intereses, lo que queda especialmente de manifiesto cuando Daniel se acerca a su iglesia por intereses bastardos.

Más allá de la trama, bien atrapada, destaca el tratamiento formal de Paul Thomas Anderson, verdaderamente audaz y original. En los primeros veinte minutos del film apenas se pronuncia una palabra, y mientras seguimos la búsqueda de petróleo de Daniel, podríamos decir que estamos asistiendo a «El amanecer del hombre petrolero», la influencia de 2001: una odisea del espacio parece innegable, también en el tratamiento fotográfico, jugando al contraste de iluminación, y en el uso de un sonido que recuerda a la alarma espacial del monolito. Hay un magnífico uso del formato ancho de pantalla. Resulta llamativa la espectacularidad de las escenas de los pozos, pero eso no impide una agradecible sobriedad frente a los efectos visuales apabullantes que dominan el cine actual.

El reparto es una maravilla. El camaleónico Daniel Day-Lewis entrega otra de sus composiciones con sabor a Oscar. Aunque lo que más llama la atención es el resto del reparto, sembrado de desconocidos. Algo suena Ciarán Hinds, pero el inquietante Paul Dano compone muy bien al dudoso predicador, mientras que Kevin J. O’Connor atrapa bien la tristeza del hermanastro. También es muy expresivo el niño Dillon Freasier.

.
Ver más https://decine21.com/peliculas/pozos-de-ambicion-11007#
.
Y no te pierdas todas las novedades en https://www.ateleus.com