
Sidney Poitier (2022)
Lo que hay que tener
Magnífico documental biográfico dedicado a Sidney Poitier, que ve la luz apenas nueve meses después de su muerte. Lo firma el afroamericano Reginald Hudlin, director de títulos como El príncipe de las mujeres, aunque también productor de filmes como Django desencadenado. Aquí la apoya en la producción alguien tan mediática como Oprah Winfrey con el objetivo, plenamente logrado, de hacer justicia a una magnífica persona y gran artista, que hizo muchísimo para lograr la igualdad racial en Estados Unidos, pero al que algunos, más partidarios de métodos expeditivos para alcanzar esa meta, le describían despectivamente como un “tío Tom”, complaciente con los blancos, a los que habría servido de coartada para su mala conciencia.
Gran mérito del film es un ritmo impecable, mostrar lo gran actor que fue Poitier, y combinar el retrato humano con lo que aportó en lo relativo al campo de los derechos civiles de los negros, por ejemplo encandilando a Hollywood y arrastrando a determinadas manifestaciones multitudinarias a estrellas como Marlon Brando, a las que desde luego Martin Luther King no tenía acceso. La cinta da cuenta de la gran amistad de Poitier con otro gran actor, Harry Belafonte, subraya su condición de estrella actoral en los 60, y muestra también su faceta posterior de director, menos conocida, con la novedad de afroamericanos en westerns, o dirigiendo en una comedia a a Gene Wilder y Richard Pryor, o su asociación en First Actors con Paul Newman y Barbra Streisand, cuando otros vadeaban en aguas singulares y ligadas al «black power» como la «blaxploitation».
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