
El leopardo de las nieves (2021)
Acecho salvaje en el Tíbet
El leopardo de las nieves es uno de los animales más desconocidos y fascinantes del planeta. El motivo es que vive en las inhóspitas alturas del Himalaya, en los riscos y laderas situados a cinco y seis mil metros sobre el nivel del mar. Este hábitat extremo unido a sus actividades solitarias y su camuflaje natural son características que hacen muy difícil su localización y su estudio por parte de los naturalistas. Es un felino excepcionalmente bello, de pelo denso y claro y una cola especialmente larga. Se calcula que sólo existen unos cuantos miles de ejemplares, todos ellos en torno a la región del Tíbet.
Durante varias semanas Munier y Tesson vivirán en medio de un paisaje inhóspito, sin vegetación alguna, camuflados entre las piedras que rodean las laderas y llanuras de los valles del Tíbet, durmiendo en cuevas. Tesson va narrando su experiencia, su fascinación por lo que va descubriendo, al punto que une sus observaciones con reflexiones filosóficas, con poesía que muestra la belleza de la creación y quiere enseñar a mirar al mundo y la naturaleza con ojos nuevos, lejos de lo que el hombre ha estropeado. Como él mismo explica, Munier se aleja del fotoperiodismo al buscar fotografiar únicamente lo bello. Según él hay que elegir entre ahondar en la desesperanza o celebrar la belleza. Y en El leopardo de las nieves hay planos de una inusitada belleza, tan increíbles que parecen pinturas y que dejarán al espectador pegado a la pantalla, hipnotizado. Y, tal y como se dice aquí, en el arte del acecho, la paciencia es la virtud suprema para ver al espíritu de las piedras (ese misterioso leopardo), y “esperar es como rezar”, de modo que si no aparece ningún animal es que no hemos sabido mirar.
