Sobre estilos de crianza, el poder de los límites y cómo sobrevivir en una sociedad tecnológica. El subdirector del colegio Irabia-Izaga presenta un libro para familias con menores de hasta 12 años

SONSOLES ECHEVARREN – https://bit.ly/3KnmyuQ

.

Que la adolescencia resulte lo más plácida posible. Dentro de lo que cabe. Y que las familias sean conscientes de lo importante que es educar con amor pero también con límites y normas. En la sociedad más tecnológica de la historia y en la que los padres ejercen una mayor sobreprotección sobre sus retoños. Con este objetivo, el profesor Fernando García Fernández (Ordizia, Guipúzcoa, 1964) ha escrito un nuevo libro para familias con menores de Infantil y Primaria (hasta 12 años). Con el título ‘¡Que tus hijos vuelen alto! El poder de la crianza positiva y con propósito’, el subdirector del colegio Irabia-Izaga, profesor de Química en Secundaria, ofrece algunas claves desde su experiencia profesional (es profesor desde 1991) y personal (tiene cuatro hijos de entre los 17 y los 27 años). Fernando García presentará este título en la sede histórica de Diario de Navarra (calle Zapatería, 49) el martes 18 de noviembre a las 19 horas. La entrada es libre, previa inscripción en Mundo DN.

En su libro anterior, hablaba sobre los adolescentes. En este se dirige a familias con hijos menores. ¿Por qué?

En el subtítulo del libro se refiere a la crianza positiva y con propósito. Unos términos de moda…

 Sí pero es que hay que ver la educación de nuestros hijos, no como una obligación sino como una misión. La más importante de nuestra vida. Ya lo decía el director de marketing de Apple, Guy Kawasaki, que los hijos son la empresa más importante. También el arquitecto catalán Antoni Gaudí, insistía siempre: “Primero, el amor; luego, la técnica”. Hay que querer a los hijos pero también tenemos que formarnos. Nuestro propósito como padres es que los hijos alcancen su independencia libres y felices. Siempre basando nuestra práctica en el amor y la exigencia. ¡La perfección no existe! ¡Todos educamos mal pero unos peor que otros!

¿Cómo deben formarse las familias para educar mejor? 

Está bien leer libros pero no hay que hacer caso a todo lo que dicen. Y eso que yo he escrito varios (se ríe). Creo que la mejor formación para unos padres es hablar con otras familias, contarse sus problemas, qué les ha funcionado… Y así encontrar su camino. Al final, lo que uno recuerda como hijo es aquello en lo que sus padres metieron la pata y lo que, en la edad adulta, ameniza las reuniones familiares. Si hacemos algo mal, debemos pedir perdón a nuestros hijos y nunca dejar que se vayan a la cama con el rencor porque lo pueden rumiar. Hay que hablar mucho y reconocer lo que no hemos hecho bien.

En el libro se refiere a varios estilos parentales (autoritario, permisivo, negligente…) pero insiste en que el más positivo es el democrático o la crianza positiva. 

Subrayo que hay que educar con mucho amor pero también, con normas y límites. Si tus hijos son un regalo, lo que más quieres, tienes que poner reglas, aunque pataleen. Con el paso de los años te lo agradecerán . Critica también a los ‘padres helicóptero’ ¿Por qué? Se trata de un tipo de crianza muy habitual, con mucha sobreprotección. En este caso, los padres ven a sus hijos como un proyecto personal y tienen puestas en ellos expectativas muy altas (quieren que saquen muy buenas notas, que sean grandes deportista, que toquen instrumentos…) Siempre están encima. Así se crían hijos con poca autonomía y autoestima. Hijos infelices.

LA BATALLA DE LA PANTALLA

Asegura que la pelea más difícil que tienen las familias actuales es la de las pantallas y el exceso de tecnología en la vida diaria… 

Es que no conozco ni a una familia que no tenga lío con las pantallas. Lo que no entiendo es por qué no hacemos caso a los expertos. Si llevas a tu hijo al pediatra y te dice que le des amoxicilina (un antibiótico) para la infección, se la das, ¿no? Pues la Asociación Española de Pediatría insiste en que las pantallas ya son un problema de salud pública. Ya existe una evidencia científica y proponen unas recomendaciones: que hasta los 6 años, la exposición sea mínima y cuando las utilicen que sea siempre en familia para ver una película, hacer una vídeollamada con los abuelos… Entre los 6 y los 12 años, se aconseja un máximo de una hora al día y siempre con algún objetivo concreto. Por eso, hay que retrasar el uso del ‘smartphone’ lo máximo posible. Y el mejor antídoto es hacer equipo con los padres de los amigos de tus hijos. Aunque es cierto que cada vez existe más conciencia social sobre este asunto porque muchas familias ya se han dado cuenta de que se trata de un enemigo muy potente.

Concluye con una frase que hace referencia al título y recuerda que la crianza no consiste en retener sino en enseñar a volar.

Y aquí termino con un poema de santa Teresa de Calcuta sobre la paternidad en el que dice: “Enseñarás a volar pero no volarán tu vuelo”. Es así. Debemos educar hijos libres para la vida. En un estudio europeo reciente en el que se ha entrevistado a personas de más de 50 años, se observa que quienes son más felices son los que han tenido hijos y ya son independientes. Porque nuestro amor y desvelos se tienen que tornar en libertad para que nuestro hijos vuelen muy alto.

.

Y no te pierdas todas las novedades en https://www.ateleus.com