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¿Qué significa farmear aura? Cuando la vida real empieza a hablar el idioma de internet

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¿Qué significa farmear aura? Cuando la vida real empieza a hablar el idioma de internet

Un grupo de adolescentes se reúne en una plaza. No hay balón, cronómetro ni árbitro. Se miran, hacen un gesto, adoptan una pose y alguien graba. Están compitiendo por algo que no se puede medir: el “aura”.

ANA ZARZALEJOS VICENS – https://bit.ly/4yEwd3B

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¿Y qué es el aura? Es como el “brillo” que emana de alguien –y que todos los demás reconocen al instante– al realizar algo con competencia y autoridad; algo habitualmente bastante mundano, pero que evidencia que esa persona “sabe manejarse”, que no es un “pringao”. Podría equipararse al carisma.

En las llamadas batallas de aura farming (acumular aura), varios chavales se enfrentan para demostrar quién tiene más aura: quién resulta más espectacular, quién ejecuta mejor un gesto, quién consigue imponerse con una pose, un movimiento o una referencia que los demás reconocen al instante. Se graban, se retan y, sobre todo, acumulan puntos imaginarios de carisma.

Las reglas y el ganador solo están claros para quienes comparten las mismas referencias. Por ejemplo, hacer más rápido el gesto asociado al “six-seven” puede sumar aura. No hace falta que tenga un significado concreto ni que nadie sepa explicar por qué: basta con que los demás lo reconozcan.

La periodista argentina Angy Herrera apunta, por su parte, a que la  genealogía del gesto podría estar en Solo Leveling, el anime protagonizado por un personaje inicialmente considerado un fracasado que sorprende a los demás con una evolución constante hasta convertirse en alguien poderoso. Sea cual sea el origen exacto, lo cierto es que la expresión ha terminado desbordando sus referencias iniciales.

Vocabulario cambiante

Muchos de quienes participan hoy en estas batallas no saben de dónde viene cada gesto, y tampoco necesitan saberlo. En la cultura digital se puede consumir primero la referencia y descubrir después –o nunca– la historia que hay detrás.

El resultado es un vocabulario que se transforma a una velocidad difícil de seguir para quien no participa habitualmente en esta cultura. Alguien puede haber “farmeado aura”, tener “+1000 de aura” o, por el contrario, “haber perdido toda el aura”. Se puede ser cringe, NPC, delulu o main character. También se puede decir a alguien “eres un meme”. Muchas de estas palabras mezclan referencias procedentes de videojuegos, memes, anime y redes sociales, hasta crear un idioma híbrido que cambia casi al mismo ritmo que los contenidos que lo alimentan.

Lo importante no es el significado literal, sino mostrar que conoces el código. Quien entiende la referencia pertenece al mismo universo simbólico; quien no la entiende queda fuera.

Y ese universo se retroalimenta constantemente. Las batallas para farmear aura generan vídeos; los vídeos hacen reconocibles determinados gestos; esos gestos pasan a otros vídeos y terminan regresando al mundo físico. La exposición en redes convierte una acción realizada en la calle en contenido digital y, al mismo tiempo, el contenido digital proporciona los códigos que después se reproducen en la calle.

Quizá por eso estas batallas resultan difíciles de interpretar desde fuera. Un adulto puede observar a varios jóvenes realizando movimientos extraños y preguntarse qué están haciendo exactamente. Pero para quienes comparten esos códigos, no es necesario explicarlo.

Búsqueda de reconocimiento

En el fondo, farmear aura describe algo bastante antiguo con palabras nuevas: la búsqueda de reconocimiento y de estatus dentro de un grupo. Lo novedoso es que ahora buena parte de los símbolos con los que se construye esa posición proceden de un mundo virtual. El escenario puede ser una plaza, un colegio o una calle; las referencias, sin embargo, vienen de TikTok, los videojuegos, los memes o el anime.

La frontera entre ambos mundos se hace cada vez más fina. Los jóvenes no saltan de internet a la vida “analógica” como si atravesaran dos realidades completamente separadas. Llevan consigo sus personajes, sus memes, sus gestos y su vocabulario. Y, al llevarlos al mundo físico, convierten la cultura de la pantalla en una forma de comportamiento social.

Eso sí, una forma de comportamiento social que imita la lógica de las redes sociales. No se tiene aura sin que los demás la reconozcan. Puede que las batallas de aura hayan salido del mundo virtual para encarnarse en el físico, pero continúan la dinámica de las redes de presentarse (o representarse) para los demás como un personaje y de someter el propio valor a la mirada ajena.

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