
Muerte en el Nilo (2022)
¡Vaya luna de miel!
Vistosa adaptación de la popular novela de Agatha Christie, quizá la más conocida de las protagonizadas por el detective belga Hercule Poirot junto a Asesinato en el Orient Express, por el exotismo del escenario donde transcurre la acción, y por los múltiples personajes de la alta sociedad. De hecho vienen a ser tramas semejantes, cambiando los asesinatos a bordo de un tren por los que se suceden a bordo de un barco que recorre el Nilo. De nuevo Kenneth Branagh está delante y detrás de la cámara, dando vida al investigador con cerebro poderoso gracias a la acción de sus pequeñas células grises, y dirigiendo sus indagaciones. Como es sabido ha había versiones fílmicas de ambas novelas, muy lograda la de Sidney Lumet, más gris la de John Guillermin.
La película es lo que cabe imaginar, un buen entretenimiento concebido por un gran estudio, con amor y lujo, misterioso asesinato para resolver, pasiones desatadas, secretos ocultos. Aunque también con concesiones a los aires de los tiempos que corren, o sea, diversidad sexual y racial.
Eso sí, el conjunto se envuelve con alguna agradable sorpresa, como es el espléndido e inesperado prólogo en blanco y negro con Poirot combatiendo en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Se nos conceden así antecedentes para humanizar al futuro detective y verle no indiferente al amor, de algún modo entendemos esa fachada que se ha construido de investigador infalible. Es curioso pero el film es como el reverso de Belfast, también de Branagh, no sólo en la comercialidad, sino en la fotografía, aquí, al contrario que en el film citado, tenemos algunas presencias del blanco y negro en lo que es una cinta en color, donde está muy cuidado todo el diseño artístico y el vestuario, hay que vestir a los actores con glamour, de modo especial a los más atractivos, o sea, Gal Gadot, Armie Hammer, Emma Mackey y Letitia Wright.
