
La tentación de mirarlo impacta de forma sorprendente sobre tu cerebro
Según el trabajo, que se publicó en el ‘Journal of the Association for Consumer Research’, nuestro cerebro «cuenta con recursos limitados. Si parte de estos los empleamos en resistir la tentación de mirar el móvil, quedan menos disponibles para pensar, razonar o resolver problemas». Esto da como resultado que nuestro rendimiento cognitivo quede «perjudicado».
Los estudiantes que no lo tuvieron delante (ni a mano) rindieron mejor en las pruebas. Y, sorprendentemente, no eran conscientes de ello. «La mayoría de los participantes indicó que la ubicación de su ‘smartphone’ durante el experimento no afectó a su rendimiento, aunque los resultados indicasen todo lo contrario», aclaran los investigadores. Asimismo, se determinó que el deterioro cognitivo fue mayor en aquellas personas que, en circunstancias habituales, mostraban una mayor dependencia del móvil: «Son quienes más sufren su presencia y se benefician de su ausencia».
En actividades complejas
Según comprobaron los investigadores, la ubicación de nuestro teléfono no influye en el desempeño de las tareas más simples, mecánicas, que requieren simplemente mantener la atención. Cuando hablamos de drenaje mental hablamos de una pérdida de capacidad cerebral efectiva para llevar a cabo operaciones complejas, de ‘potencia de procesado’ para operaciones complejas.
La recomendación práctica es dejarlo en otra habitación si tenemos una dura jornada de trabajo por delante, debemos estudiar para un examen o nos enfrentamos a una decisión compleja porque podemos lamentar las consecuencias de no hacerlo. Ya que, visto lo visto, la tecnología influye en nuestras capacidades en estos casos. No porque seamos débiles o nos hayamos convertido en adictos patológicos, sino por el funcionamiento del propio cerebro.
Demencia digital: la otra consecuencia
Existen, además, grupos de edad más expuestos a esta demencia digital. «Cuanta menos edad tenga la persona, con conectividad menos resistente , más vulnerabilidad a dificultades cognitivas podrá mostrar», prosigue Giménez de Béjar, que pide a los padres estar alerta si detectan problemas de atención o concentración en sus hijos. Proteger la salud mental de este grupo de personas «depende de realizar actividades del mundo físico que potencian habilidades como la orientación, el lenguaje, la percepción visoespacial o la propia mnemotecnia».
Por suerte, concluye la experta, «el sentido común nos lleva a pensar en un proceso reversible, dada la plasticidad neuronal que posee el cerebro». Aunque te sientas perdido sin la calculadora del móvil, tus capacidades matemáticas siguen intactas, solo has de refrescarlas.
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