
Promesas en París (2021)
La alcaldesa de hierro
Tras dos mandatos Clémence, primera edil de una localidad al nordeste de París, se dispone a dejar la política, así que ha cedido el puesto de cabeza de lista para las próximas elecciones a Naidra, su primera teniente de alcaldesa, mucho más joven. Pero antes debe atar su última promesa electoral, conseguir una subvención estatal para reformar Bernardins, suburbio con edificios ruinosos, donde tipos sin escrúpulos apiñan a inmigrantes en pocos metros cuadrados. Cuenta con la ayuda de Yazid, su jefe de gabinete, que por su origen árabe conoce bastante a los vecinos de la zona, que confían en él. Por desgracia, cuando a Clémence la ofrecen convertirse en ministra, se despierta su ambición, lo que pondrá en peligro que cumpla su compromiso.
No estamos ante otra mirada a la corrupción de las que abundan en el cine, sino ante algo más inquietante, la constatación de que no basta con buenas intenciones para llevar a cabo los buenos propósitos, así que los ciudadanos honrados topan con numerosas barreras, como intereses de grupos de presión, y su propia ambición. Denuncia también problemas graves de las modernas democracias, como el electoralismo a la hora de tomar decisiones, la poca independencia de los políticos de a pie, muchas veces obligados a seguir los dictámenes de los de arriba, y la arbitrariedad a la hora de conceder subvenciones. Siempre resulta un placer ver trabajar a Isabelle Huppert, pero esta vez la veterana diva muestra su humildad al no tratar de estar por encima del menos conocido y mas joven Réda Kateb, protagonista de Django. Se diría que ambos son conscientes de que el film funciona mejor si se complementan. Sus miradas y sus gestos sugieren al completo la relación profesional entre sus personajes. Por suerte, ambos están rodeados de actores al mismo nivel.
