tv – House (8ª temporada)

enero 16, 2012 by  
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House en prisión. Cuddy se ha ido (¿para siempre?). ¿Se lo imaginan? Repaso, análisis, y un largo etcétera ¿Será realmente la última temporada de nuestro doctor favorito?


House : ¡UAU, SI QUE ERES FEO!
Paciente: Y tú un idiota, ¡Tengo una deformidad!
House : Ya veo, por eso eres feo. Pero has tenido suerte, en otra rama del reino animal tus padres te habrían devorado al nacer…

Más de 80 millones de personas en más de 60 países nos alegramos de que en pocos días esté nuevamente al aire el doctor más irreverente, irrespetuoso, políticamente incorrecto, egocéntrico, maleducado, celoso, paranoico, adorable, sensible, y genial: DR. HOUSE.

Creo que cualquier ser humano del mundo occidental que consuma algo de TV debe conocer al menos de nombre esta maravillosa serie, pero quizás haya alguien que aun solo la conozca superficialmente, por lo que intentaré ponerlos rápidamente en tema:

“House, M.D.” (conocida como “Dr. House” en Latinoamérica) fue estrenada en el 2004 por la cadena FOX.

La serie fue creada por David Shore, quien además es productor ejecutivo junto a otros conocidos como Bryan Singer, o su protagonista, el gran Hugh Laurie.

El personaje central es el Dr. Gregory House (Laurie), genio médico poco convencional e inconformista que encabeza un equipo de diagnóstico en el ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey.

House a menudo confronta a su jefa, la administradora del hospital Dra. Lisa Cuddy (Lisa Edelstein) y a su equipo de diagnóstico debido a la gran cantidad de hipótesis que surgen respecto a la enfermedad del paciente basadas en finas o controversiales perspicacias.

El mejor amigo de House es el Dr. James Wilson (Robert Sean Leonard), quien es jefe del Departamento de Oncología. Si House fuese Sherlock Holmes, Wilson definitivamente sería el Dr. Watson (tomad nota del detalle: ambos médicos con apellidos comenzados con “W”)

 

Durante las primeras tres temporadas, el equipo de House se encontraba formado por australiano Dr. Robert Chase (Jesse Spencer), la Dra. Allison Cameron (esa muñeca de porcelana llamada Jennifer Morrison) y el Dr. Eric Foreman (Omar Epps).

Al final de la 3ª temporada, el equipo se disolvió. Junto con Foreman, House poco a poco seleccionó a 3 nuevos miembros: la Dra. Remy Hadley, más conocida como “Trece” (la hiper-sexy Olivia Wilde), el Dr. Chris Taub (Peter Jacobson), y el Dr. Lawrence Kutner (Kal Penn). Este último abandonó el programa en 2009 (en la ficción supuestamente se suicida) al aceptar un trabajo de Barack Obama para formar parte de la oficina de relaciones internacionales.

Luego, Chase y Cameron continuaron apareciendo en distintos papeles en el hospital hasta principios de la 6ta temporada, hasta que Jennifer Morrison se fue del programa, y Chase regresó al equipo de House (había estado trabajando como cirujano).

En la 7ª temporada se incorporó la prodigio-estudiante de medicina Martha Masters (Amber Tamblyn), quién reemplazó a Trece cuando ésta “desaparece” misteriosamente varios capítulos.

“Dr. House” ha gozado de la preferencia de la crítica y del público desde su lanzamiento, revolucionando la TV poniendo como personaje principal a un adicto lisiado, convirtiéndose en uno de los programas televisivos más vistos en todo el mundo.

Ha recibido diversos reconocimientos y nominaciones, entre los que destacan un premio Peabody, dos Globos de Oro y tres Emmy.

El gran actor inglés Hugh Laurie ha sido reconocido como el actor que atrae al mayor número de espectadores en el mundo. La serie contó en su última temporada con 81,8 millones de televidentes en 66 países del mundo, desbancando así a “CSI Miami”. El dato fue registrado en la edición 2012 del libro Guinness como un nuevo récord mundial.

Laurie también es el mejor actor pago de la TV actual: U$S 400.000 por capítulo (al ser despedido Charlie Sheen con sus 1.2 millones de dólares por capítulo de su Sitcom).

 

La 8ª comenzará a emitirse proximamente en cuatro con el capítulo “Twenty Vicodin”:

Los personajes que firmaron para esta nueva temporada son: Hugh Laurie (House), Olivia Wilde (Trece), Robert Sean Leonard (Wilson), Peter Jacobson (Taub), Omar Epps (Foreman), Jesse Spencer (Chase), pero Lisa Edelstein (Cuddy) no volverá, por lo que aun se especula sobre quien va ser su sucesor (se rumorea que ascenderían a Wilson).

 

Existen varias líneas argumentales para recorrer en esta nueva temporada:


– Las consecuencias de House al intentar un tratamiento experimental para volver a crecer el músculo en la pierna con discapacidad.

– Al parecer Cuddy se ha ido para siempre, y queda por ver cómo se pondrá House con un nuevo jefe.

– Las relaciones de Chris Taub, tanto con su ex esposa Rachel como con su novia joven Rubi, ambas embarazadas.

– Trece continúa su batalla personal con la enfermedad de Huntington y su sentimiento de culpa por haberle hecho la eutanasia a su hermano.

– House en prisión, un año después de chocar su auto y destrozar la casa de Cuddy (apoteótico final de la pasada temporada).


Para esta 8ª temporada se ha unido al elenco la actriz Odette Annable como la Dra. Jessica Adams, médica de la prisión donde envían a House. Se supone que al quedar libre, House la invita a formar parte de su equipo de diagnóstico en el Princeton-Plainsboro.

La cadena Fox aun estudia que hacer con la serie tras la presente temporada: sin bien Laurie dejó deslizar que sería la última, aún no se ha decidido si continuarla o terminarla en Diciembre, dando un margen a los guionistas de 5 o 6 episodios para dar un final de serie o de temporada según que se decida hacer.

La nueva y posible última temporada se percibe apasionante ¡No puedo esperar para ver a House entre rejas!

Género: Serie

Público: +18

Duración: 43′

Fecha de estreno/producción: 2011

Valores

  • Buena realización
  • Calidad técnica
  • Buenos guiones

Contravalores

  • Conductas asociales

Creador: David Shore

Intérpretes: Hugh Laurie, Olivia Wilde,Odette Annable, Robert Sean Leonard, Omar Epps, Jesse Spencer, Peter Jacobson

País: EE.UU.

Valoración: ***

Contenidos (de 0 a 6): Humor 2,  Acción 1,  Amor 0,   Violencia 0,   Sexo 1

 

Fuente: locosxelcine.com

La «autoridad social» de las teleseries y su representación de la familia

agosto 2, 2010 by  
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 Alfonso Méndiz Noguero, Profesor de Comunicación y Publicidad de UMA

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¿Por qué las tele-series influyen tanto en los jóvenes? En la actual crisis de valores que afecta a la educación (en la escuela, en la familia, en la vida social), es la representación audiovisual dominante (cine y televisión) la instancia que les dice dónde está el bien y el mal, qué hacer para alcanzar una vida plena, cómo conseguir la felicidad.

 

En el fondo, el problema que subyace es el de la «autoridad» concedida a las imágenes televisivas. Ante la desorientación de los padres (o su indiferencia ante los valores, o su actitud permisiva, o la renuncia a su misión educativa), los jóvenes están concediendo más autoridad epistemológica (conocimiento de la realidad) y más autoridad deontológica (valoración de la realidad) a los modelos que plasman las teleseries que a los aprendidos en clase o en las conversaciones con sus padres.

Los modelos de familia de “Aquí no hay quien viva” o “Los hombres de Paco” (familias rotas, con segundos o terceros matrimonios; infidelidades conyugales y exaltación de la homosexualidad), la promiscuidad familiar de series como “Los Serrano” o “90-60-90”, y la fuerte carga sensual de muchas series para adolescentes (como “El Pacto”, “El Internado” o “Física y Química”) acaban pareciendo a los jóvenes más reales y auténticas que su propia experiencia como familia. Aunque son pura ficción, esas series tienen más “autoridad” sobre lo que es y debe ser la familia que el ejemplo de la suya propia vivida durante años.

“¿Qué me van a decir mis padres sobre lo que debo o no debo hacer con mi novio?”, llegan a pensar muchas chicas adolescentes. “¡Si yo ya sé lo que es el noviazgo! ¡Si yo lo he visto, lo he vivido!”. En realidad lo ha visto y lo ha “vivido” en las series. Y eso, que es pura ficción, se le antoja más real –y más definitorio de lo que debe ser su pauta de conducta- que lo aprendido en casa y en el aula.

¿Por qué sucede esto? Por una parte, por la transferencia de personalidad que desarrollan al contemplar las teleseries. Y por otra, porque muchos padres transmiten un modelo de familia en el que parecen no creer: sin apenas convicción, ni alegría, ni entusiasmo. Si hiciéramos partícipes a nuestros hijos de la tarea maravillosa que es para nosotros formar una familia, del gustoso sacrificio que hemos puesto en traer hijos al mundo y educarlos, de la importancia de nuestra misión como padres (la más importante de nuestra vida), probablemente nuestros hijos la amarían también; y concederían menos autoridad a las teleseries porque compartirían con nosotros la ilusión de crear un hogar y de comprometerse por amor para toda la vida.

El cine y la manipulación de las emociones

agosto 2, 2010 by  
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Alfonso Méndiz Noguero, Profesor de Comunicación y Publicidad de UMA

En artículos anteriores hemos visto algunos ejemplos relevantes de cómo una película cambia pautas de comportamiento, de consumo o de percepción de la realidad. También hemos ahondado en las razones de esa influencia. Hoy quiero referirme a otro aspecto de esta discusión: el Séptimo Arte como educador -o manipulador- de los sentimientos.

 

El punto de partida es que el cine es hoy —lo ha sido casi desde su nacimiento— el medio de educación emocional más poderoso para jóvenes y adolescentes. Más importante que toda la educación formal o reglada (en colegios, institutos, centros de formación, etc.) , resulta hoy la educación informal que conforman indirectamente los medios de comunicación. Y, en esta sociedad audiovisual en la que vivimos (en la que la imagen lo es todo), el cine actúa como referente de todas las otras manifestaciones culturales: teleseries, videojuegos, novelas, internet. Ahí es donde «vemos» y aprendemos cuál debe ser nuestra respuesta emocional ante cualquier tipo de situaciones.

 

mar adentroEs algo que ha sido percibido desde siempre. Ya en 1917, durante la época del cine mudo, el Consejo Nacional de Moral Pública del Reino Unido publicó un informe titulado El cine: situación actual y posibilidades futuras, en el que se decía: “Puede dudarse si somos lo suficientemente conscientes de la fuerza y consistencia con que las salas de exhibición cinematográfica han atrapado a las gentes de este país. Las demás formas recreativas atraen como mucho a una pequeña parte de la comunidad; el magnetismo del cine, en cambio, es universal. En el transcurso de nuestra investigación hemos quedado impresionados por la evidencia, traída ante nuestros ojos, de la profunda influencia que el cine ejerce sobre el punto de vista intelectual y moral de millones de jóvenes”.

 

Quizás esta afirmación pueda ser juzgada de catastrofista, pero lo cierto es que ha sido proclamada y defendida con periódica insistencia por diversos teóricos del Séptimo Arte. En la actualidad, ese juicio podría resultar aún más justificado por la creciente indiferencia respecto de los valores que se registra en la educación escolar y familiar. Como señalaban Blumer y Hauser hace ya años: “la influencia del cine parece ser proporcional a la debilidad de la familia, la escuela, la Iglesia y el vecindario. Allí donde las instituciones que tradicionalmente han transmitido actitudes sociales y formas de conducta se han quebrado (…), el cine asume una importancia mayor como fuente de ideas y de pautas para la vida”.

 

Por lo que respecta a la educación reglada, es cierto que, cada vez más, los profesores se limitan a instruir —transmitir conocimientos— y renuncian a educar: transmitir un modelo de vida, unos valores, un ideal de comportamiento. Temen que se les critique de pretender “imponer sus creencias” a los alumnos. Ante esta crisis en la educación y en los valores, el cine adquiere cada vez más protagonismo como instancia educativa de los jóvenes: es el que dice a los jóvenes cómo deben comportarse y actuar, cuáles deben ser las relaciones familiares y de pareja, dónde está el bien y el mal, en qué consisten la felicidad y el fracaso personal.

 

titanic1Un solo ejemplo. Una película como Titanic, que fue vista en los cines por 10’8 millones de espectadores en nuestro país (a los que habría que añadir quienes la vieron en el vídeo, el DVD, los pases por televisión, etc.), ha influido notablemente en la consideración estrictamente sentimental del noviazgo, al margen de todo compromiso. La caracterización del novio de Rose (Kate Winslet), como un hombre iracundo y dominante, y el propio desarrollo de la historia, “justifican” narrativamente la impulsiva ruptura de un compromiso mantenido durante años. A la vez, la emotiva presentación de los personajes, “justifica” que se acuesten la misma noche de conocerse y manifiesten así un “afecto” (más bien un deseo placentero) que es presentado a la audiencia “la más bella historia de amor”. Una sola película ha influido más en el sentido del compromiso, del noviazgo y de las relaciones prematrimoniales que todas las explicaciones recibidas por los jóvenes en las aulas y en la familia durante muchos años.

 

No debemos minusvalorar la influencia del cine como educador de las emociones, porque las películas proyectan, sobre todo, respuestas afectivas que se presentan como «auténticas» (frente a las emociones falsas, «prescritas» por los mayores), y como el único camino válido para lograr la felicidad. Hace falta una educación crítica que ayude a desmantelar esa «manipulación de las emociones» que vemos en las películas y teleseries. Si sabemos transmitir en casa ese espíritu crítico, habremos dado un paso de gigante en su educación con respecto al ocio audiovisual.

¿Cómo influye el cine?: Transferencia de personalidad

agosto 2, 2010 by  
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Alfonso Méndiz Noguero, Profesor de Comunicación y Publicidad de la UMA

El fenómeno de la “transferencia de personalidad” sucede en la psique del espectador: ese meterse en la piel de otro personaje y asumir como propios sus valores y actitudes vitales. Hoy quiero subrayar que esa transferencia de personalidad (popularmente conocida como “identificación”) resulta especialmente fuerte cuando hay una previa sintonía con el actor protagonista.

 

tom cruiseSi una espectadora, por ejemplo, adora a Tom Cruise, cuando le vea en una película tenderá a querer todo lo que él quiere y a detestar todo lo que él detesta. Y si un espectador siente atracción por Scarlett Johansson, tenderá también a identificar sus emociones con las de ella, buscando una sintonía en las actitudes, los temas y los comportamientos asumidos por su personaje en la película. Emocionalmente, llega a comulgar con esos planteamientos, sobre todo si su formación es escasa o sus convicciones son superficiales.

 

El impacto de esa identificación, también conocida como “experiencia vicaria”, puede tener una permanencia fugaz; o, por el contrario, puede fijarse con fuerza en el ánimo del espectador y permanecer largo tiempo, influyendo decisivamente en el juicio interior acerca de esas conductas y actitudes que ha “experimentado” de forma vicaria en la ficción.

En todo caso, cuando esos impactos son fuertes y se suman a los de otras películas orientadas en la misma dirección, el resultado puede transformar radicalmente los planteamientos iniciales de una persona. Y así, se puede acabar por poner en cuestión valores muy arraigados durante años —como el compromiso matrimonial, por ejemplo—, anulando el ejemplo vivido en la familia o en la propia escuela y dando la vuelta, de repente, a toda la formación recibida durante años.

¿Cómo influye el cine?:Más sobre transferencia de personalidad

agosto 2, 2010 by  
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El cine tiene una enorme capacidad seductora: nos transporta a otro mundo, nos invita a soñar, nos hace ver la realidad de otro modo… Hasta nos hace vivir otras vidas sin salir del patio de butacas. Esta capacidad de “fascinarnos”, de evadirnos de nuestro mundo y transportarnos a otro es la situación que vemos plasmada —metafóricamente— en la película La rosa púrpura del Cairo (1985).

 

la_rosa_purpura_1Como Cecilia (Mia Farrow), la protagonista del filme de Woody Allen, el espectador siente también una llamada a “meterse” en la historia que ve en la pantalla. Si el argumento es bueno y cautivador, el espectador “se olvida” de que está viendo una ficción y asume esa historia como una experiencia que está “viviendo” en ese instante. Es decir, se siente impulsado a cruzar el espacio que le separa de la pantalla y adentrarse en otro contexto de valores. Con su imaginación, entra en el mundo de la ficción cinematográfica y experimenta en sí las emociones que viven los personajes: se alegra, se entristece o se enamora con el protagonista, y hace vida propia sus inquietudes y proyectos.

 

Este proceso de simpatía con los personajes es conocido en la industria cinematográfica como “transferencia de imagen o de personalidad”, y se alcanza cuando el espectador se pone en lugar del personaje, asume sus ideales y empatiza con sus emociones. Cuando se da la identificación —cosa que no ocurre siempre, pero que es más frecuente en los jóvenes y adolescentes—, el espectador tiende a reducir las diferencias de actitud y de convicción porque desea parecerse lo más posible a él. Si el personaje siente rechazo al compromiso matrimonial, él lo sentirá también; y si aprueba las relaciones durante el noviazgo, el espectador las aprobará también emocionalmente, incluso aunque sus convicciones vayan por un camino totalmente distinto. “Si el agente 007 va a salvar al planeta, y es tan fuerte y tan atractivo —interioriza, sin pensarlo, el espectador— yo puedo perdonarle que, en el camino, se acueste con tres o cuatro mujeres, incluso aunque algunas de ellas estén casadas. ¡Porque es mi héroe!”.

 

Ese deseo de identificación suscitado por la trama acaba por minimizar las diferencias en la escala de valores, al menos durante la proyección. Porque no puedo identificarme con el protagonista —seguir la historia a través de sus ojos— y, al mismo tiempo, cuestionar sus ideales o sus comportamientos. Si el protagonista es infiel a su mujer (pero la historia justifica esa infidelidad por un “sentimiento verdadero”), o si miente para conseguir escapar (y así llevar a cabo su proyecto en favor de los demás); es decir, si la historia me arrastra, es muy posible que acabe asumiendo esas conductas como “auténticas” y acabe comulgando con ellas. Al menos, durante la proyección.

La influencia del cine en los valores y estilos de vida

agosto 2, 2010 by  
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Alfonso Méndiz Noguero, Profesor de Comunicación y Publicidad de UMA

Cuando oímos hablar de la “influencia del cine”, es fácil que asome a nuestro ánimo el escepticismo: “¡Otra vez la visión tremendista de Hollywood! Siempre con el mismo cuento…”. En realidad, rara vez se ha hablado de ello con profundidad, desde una perspectiva antropológica.

Ciertamente, el cine ha actuado siempre, desde sus orígenes, como un modelo conformador de actitudes y estilos de vida, como un espejo en el que todos nos miramos para decidir nuestros modelos y nuestras pautas de comportamiento a partir de una determinada percepción de la realidad. Veamos algunos ejemplos.

amadeus2[1]Una película como Amadeus (1984) cambió por completo la imagen cultural que de Mozart tenía el gran público; lo convirtió en un genio infantil, creador de obras sublimes y, a la vez, inmaduro y zafio. Para el 98% de los espectadores, que jamás tendrán acceso a una biografía del músico, esa es “la verdad” sobre Mozart, la imagen de la que ya nunca podrán liberarse.

 Está también el caso de Vacaciones en Roma (1953), dirigida por William Wyler y protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck, que cambió por completo la imagen deteriorada y problemática que, durante los años cuarenta, había creado el Neorrealismo italiano en torno a la Ciudad Eterna. Las películas de Rossellini, Zavattini y Vittorio de Sica habían difundido un mito de decadencia; este filme, en cambio, hizo que los norteamericanos volvieran a ver Roma como «la ciudad del amor», un símbolo de la ilusión y del romanticismo.

Más decisivo aún fue el estreno en todo el mundo de El Club de los poetas muertos (1989). Dirigida por el australiano Peter Weir, contaba la historia de un joven profesor de Literatura (Robin Williams) que se incorpora a un elitista colegio privado en la América puritana de los cincuenta. Con sus nuevas formas de enseñanza (les hace andar por el patio, para que cada uno coja “su paso”; les anima a buscar su propia voz; les incita a ser actores, a leer poesía, a soñar con otras cosas que ganar dinero y seguir el patrón de sus mayores), se granjea la suspicacia de los directivos del colegio. Y su mensaje “Carpe diem!” —aprovecha el momento— provoca una verdadera revolución, a la par que termina en tragedia.

Nadie pensaba que esta película pudiera influir en la conciencia de los jóvenes. Es más, por su temática de corte elevado (relaciones padres-hijos, el-club-de-los-poetas-muertos[2]libertad en la elección de la carrera, sistemas pedagógicos en conflicto) se pensó que a los chicos les aburriría, y que sólo podría interesar a padres y educadores. Bastaron unos pases previos para descubrir que la película despertaba un verdadero entusiasmo entre los adolescentes. Nuevos pases en institutos y colegios confirmaron esa tendencia, hasta el punto de que el filme era recibido como el abanderado de “la revolución docente” que los estudiantes de entonces ansiaban. Con estos datos a la vista, la productora del filme decidió cambiar por completo el marketing inicialmente previsto: se modificó el cartel, que iba a estar centrado en la figura del actor, para dar paso a los jóvenes protagonistas; se promocionó como símbolo de la rebeldía estudiantil y alcanzó un éxito entre la juventud como no se había imaginado ni de lejos.

El año pasado, hemos vivido en todo el mundo un caso especialmente sonoro con el estreno de Luna nueva (2009), la continuación de la saga Crepúsculo (2008).Luna_nueva[1] Se convirtió en un auténtico fenómeno de locura juvenil, especialmente en España. El 3 de octubre pasado más de 1.400 adolescentes pasaron la noche en los alrededores de un cine de Sitges donde al día siguiente iba a presentarse la película. Con ellos tuvieron que hacer noche también sus sufridos padres o hermanos mayores. Y lo sorprendente es que no iban a ver Luna nueva, sino sólo… ¡dos escenas del filme y el tercer tráiler de la película! A eso se añadía que iban a recibir como regalo merchandising del filme y, lo más importante, iban a conocer a uno de sus actores: el inglés Jamie Campbell Bower. El destrozo que esa masa descontrolada provocó al día siguiente fue tema del día en numerosas publicaciones. ¡Y todo ello sin poder ver siquiera el filme!

Sí: el cine puede provocar auténticos movimientos de masas. Porque es una representación muy intensa: muy viva y muy dramática. Y puede conmover nuestras emociones y nuestros valores más íntimos. No en vano, los clásicos decían que una buena representación puede provocar una genuina “catarsis”. Y esto no debe tomarse a broma.

La «legitimación» de conductas en el cine y las teleseries

agosto 2, 2010 by  
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Alfonso Méndiz Noguero, Profesor de Comunicación y Publicidad de UMA

En artículos anteriores hemos hablado de algunos efectos que el cine y las teleseries ejercen sobre las audiencias: la manipulación de las emociones, la transferencia de personalidad, los cambios en la percepción de la realidad, la atribución de una “autoridad social” indebida, etc. Hoy quiero hablar de un efecto social aún más importante que todos los mencionados: la función de legitimación que las ficciones audiovisuales ejercen en nuestra sociedad. En su libro «Theories of film», AndrewTudor define así este efecto sobre el público: “Es el efecto, más potente que los habitualmente descritos, por el que las películas justifican o legitiman creencias, actos e ideas”.

 

TELESERIESHoy en día, el cine ha legitimado conductas y percepciones de la realidad que hace sólo unos años provocaban el rechazo o la discrepancia moral de buena parte de la sociedad. Hoy, después de haberlos visto una y otra vez en filmes y teleseries, han pasado aser “normales”, legítimos. El cine les ha dado carta de naturaleza, ha establecido socialmente que son mucho más corrientes de lo que se piensa, que son plenamente válidos y, en todo caso, que deben verse como inevitables. Por eso invita al público a aceptarlos como “políticamente correctos”.

 Entre otros comportamientos que afectan directamente a la familia y que el cine ha contribuido a legitimar, podrían señalarse:

  •  La convivencia durante el noviazgo: en todas las teleseries juveniles, desde “Compañeros” y “Al salir de clase”, hasta “El internado”, “90-60-90” (fotograma de arriba) o la polémica TV movie “El pacto” (en la que siete adolescentes de 4º de ESO deciden quedarse embarazadas por solidaridad con otra alumna embarazada: así, engañando de paso a sus parejas –coniven con sus novios con la más plena naturalidad- llegan no sólo a banalizar el sexo, sino a justificar la maternidad por mero capricho, al margen de todo compromiso).
  •  La justificación y exaltación de la homosexualidad, en cintas como “Brokeback Mountain”, “Philadelphia” o “La boda de mi mejor amigo”; y en teleseries como “Aquí no hay quien viva” o “Los hombres de Paco”.
  •  La ruptura familiar como forma de liberación, y la infidelidad como realización personal: Entre otros filmes que idealizan y legitiman el adulterio, cabe destacar “Los puentes de Madison”; y entre las teleseries… casi todas.
  •  La promoción del aborto, como alivio para la madre (¿?) y como modo de ejercer la medicina (¿?): como en “Las normas de la casa de la sidra”.
  •  La legitimación de la eutanasia, con películas ideológicamente orientadas como “Million Dollar Baby” o “Mar adentro”; y, por supuesto, queda plenamente justificado en muchos diálogos de las teleseries actuales.

 Ciertamente, el cine ha sido siempre una “fábrica de sueños”. En esos sueños (más o menos mediatizados por la narrativa audiovisual o cienmatográfica) nos proyectamos habitualmente y con ellos tratamos de configurar nuestras identidades. Por eso, porque es punto de referencia para nosotros mismos, el mundo audiovisual ha sido también comparado a un gran espejo. Pero hoy en día parece ser “un espejo distorsionado”, porque al mirarnos en él y buscar nuestro verdadero rostro, lo que vemos resulta ser bastante alejado de nuestra vida, de nuestros valores, de nuestra familia. Lo que esas imágenes autorizan a pensar y a actuar es asumido por los espectadores como algo legítimo, validado y plenamente aceptable en nuestras vidas.

Programas que no progresan

junio 27, 2010 by  
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Según Vertele.com, «los estrenos en televisión tienen una estadística fatídica: de cada diez nuevos programas, ocho o nueve fracasan». El dato nos hace pensar que  las cadenas de televisión no aciertan en sus estategias de programación. «Algunos fracasos se deben al azar, otros a la imprevisibilidad del público o a la contraprogramación. Pero en buena parte la retirada de programas recién estrenados es consecuencia de decisiones erróneas de los equipos de Contenidos o Programación» Vertele.com sugiere unas pautas para que los programadores las tengan en cuenta.

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 1. No competir con las mismas armas del enemigo

Cuando dos cadenas coinciden en la misma franja horaria lo lógico sería ofrecer una alternativa original o, al menos, distinta pero , según Vertele.com, con bastante frecuencia, “los ejecutivos intentan debilitar a la competencia con sus mismas armas”: «Yo puedo hacer lo mismo, pero mucho mejor, ¿por qué no intentarlo?» Lo único que se consigue con ello es obtener la misma audiencia que el programa rival, pero casi nunca se le derriba: lo de plagiar no resulta provechoso. Así ha ocurrido con:

  • Telecinco se propuso acabar con el dominio de Cine de barrio (La 1) en la tarde del sábado y apostó por ¡Qué tiempo tan feliz! : ambos se mueven entre el 10% y 15%.
  • Al ataque chow compite, desde hace un mes, con El club del chiste de Antena 3, entre un 8%-10% de share respectivamente.
  • Sálvame Deluxe (Telecinco) y DEC (Antena 3):  en la noche del viernes los dos programas se neutralizan mutuamente y ninguno  supera el 15%.
  • Más de lo mismo: Tonterías las justas (Cuatro) vs. Sé lo que hiciesteis (laSexta); UAU! (Cuatro) contra Buenafuente (laSexta); El intermedio (laSexta) vs. El hormiguero (Cuatro); La Mañana (La 1) vs. Espejo Público (Antena 3); La Jaula (Antena 3) contra Sálvame (Telecinco); La Lista (La 1) contra La Ruleta (Antena 3)… y un largo etcétera.

 2. No situar programas- concurso en  fin de semana

El fracaso casi será seguro .Lo intentó Antena 3 con La Ruleta de la suerte  y la cadena de Planeta con ¿Quién quiere ser millonario? Según Vertele.com “incluso Pasapalabra, sólido de lunes a viernes en Telecinco, no pudo superar el 14% en el ‘access prime time’ de sábados y domingos.»

 3. No programar entretenimiento familiar en prime time

El público español apuesta, a partir de las diez de la noche, por cinco géneros: reality shows (Gran Hermano, Operación Triunfo, Supervivientes), corazón/actualidad (La noria, DEC, Deluxe, Callejeros, Comando Actualidad), ficción (Gran reserva, Cuéntame, El Internado, El mentalista, Física o Química, Águila roja, CSI, películas de estreno premium…), deporte de máxima rivalidad o eventos extraordinarios (fútbol, Eurovisión, Elecciones Generales…). Fracasos recientes:

-La 1 con Cántame cómo pasó y anteriormente con Díselo bailando, Quiero bailar, Identity, Yo estuve allí o CantaSingstar.

-Antena 3 con Quiero cantar, ¿Sabes más que un niño de primaria?, Pánico en el plató, Los últimos 20 metros o Paranoia Semanal.

-Cuatro con Saturday Night Live, La batalla de los coros o Circus.

-Telecinco con Mi familia contra todos, Wipe Out, Guinness World Records o La Tribu.

Vertele.com sólo salva de la quema a Mira quién baila / Más que baile y Operación Triunfo, “formatos con fuertes componentes de reality, además de que cuentan con participación de famosos en el caso del concurso de baile, lo cual explicaría su buen funcionamiento en horario estelar”.

 4. No emitir un programa «blanco» contra otro “rosa”

Es el caso de Cántame cómo pasó de La 1 que creyó que podría competir con a DEC (Antena 3) y Sálvame Deluxe (Telecinco). El espectador tipo se decanta en masa, y desgraciadamente,  por el morbo (corazón y reality), renunciando a otras opciones de entretenimiento más clásicas. Varios intentos fallidos que ha recopilado Vertele.com:

Telecinco intentó desbancar a DEC con La séptima silla, La tribu o Tú sí que vales.

La 1 propuso Ya te vale (el programa de niños con Gemma Nierga) o Yo estuve allí (nostalgia con Carolina Ferre).

Antena 3 también lanzó sin éxito Paranoia nacional contra el corazón de los sábados en Telecinco (Dolce Vita por entonces). Sin embargo, ahora sí consigue plantar cara a La Noria con su programación de cine.

 5. No confiar en los formatos que hayan triunfado en Argentina

Las adaptaciones de programas o series argentinas que han logrado conectar con los espectadores de aquí son pocas: Caiga Quien Caiga (Telecinco, laSexta, Cuatro) o Patito feo (Disney, laSiete) han sido las excepciones. Adaptaciones fallidas han sido, por ejemplo: El rayo, Cuestión de peso, Cómplices y Lalola, en Antena 3; El legado o Amor en custodia, en Telecinco; Valientes, Los simuladores y Justo a tiempo, en Cuatro. Unos pocos ejemplos de una larga lista de adaptaciones fallidas.

 6. No emitir una serie española contra otra ficción nacional ya asentada

“La fragmentación de la audiencia actual evita que dos series españolas triunfen compitiendo en una misma franja. Por ello, estrenar una nueva ficción nacional contra otra ya asentada es una estrategia harto arriesgada para el que estrena último, ya que no existe público potencial suficiente para que ambas sean rentables, incluso en el caso de empate».

Cuatro erró cuando lanzó la segunda temporada de ¿Hay alguien ahí? contra Los protegidos (Antena 3) y Hospital Central (Telecinco).

Sin embargo, las ficciones ‘made in USA’ sí conviven mejor con las ficciones nacionales, ya que no comparten exactamente el mismo público, como es el caso de Bones (laSexta), cuyo share no se ve afectado por el enfrentamiento con La que se avecina y El Internado.

 7. Despreciar los formatos que no gusten a mujeres ni a niños

“Las mujeres y los niños son dos segmentos claves de público para conseguir un éxito. Apostar por un formato que excluya a alguno de estos targets es arriesgado, pero hacerlo por uno que excluya a los dos al mismo tiempo, es temerario. Por supuesto que hay programas que no gustan a los niños (debate políticos o cualquier programa de adultos) que sí que funcionan en televisión, como también existen formatos que no atraen a las mujeres (el fútbol, series animadas de adultos, etc.) que también triunfan. Pero cuando se dan los dos casos al mismo tiempo (programas que no gustan ni a mujeres ni a niños), tienen muchas papeletas para el fracaso.

Por ejemplo: Periodista Fútbol Club o El Aprendiz, en laSexta; o Cracks en Cuatro, todos ellos programas de marcado perfil masculino y adulto al mismo tiempo.”

 8. No programar  concursos o reality- shows de estrategia

El análisis de Vertele.com percibe que la conexión de este tipo de programas con el público «es complicada.» El Topo (Telecinco), Unanimous (Antena 3) o El rival más débil (La 1) son sólo unos pocos ejemplos de formatos internacionales que no han conseguido cuajar. 

 9. No ser fiel al estilo y  línea editorial de la cadena

Cuando una cadena traiciona su estilo para imitar el de la competencia el público se lo hace pagar. Hace dos temporadas, Telecinco dio un giro radical a su línea editorial, evitando recurrir a la televisión más polémica que la caracterizaba. Retiró Aquí hay tomate y optó por programas «blancos» como Guerra de sesos o Guiness World Records.

El público le dio la espalda y perdió el liderazgo que había conseguido «durante un lustro con su estilo morboso y heterodoxo”. Esta temporada, recuperando su esencia, con Sálvame, Gran Hermano y Mujeres y Hombres, entre otros programas, ha recuperado buena parte del terreno perdido.

La Sexta también pagó  por programar Generación Nini, con contenidos polémicos que parecían más adecuados para Telecinco que para la cadena de Imagina.

 10. «Enfrentar personajes  anónimos contra famosos»

“A veces las cadenas infravaloran el atractivo que los famosos, aunque sean de segunda línea, generan en el público. Una televisión puede tener un gran formato entre manos, de esos que han arrasado en todos los países en los que se ha emitido, pero si está basado en personajes anónimos, programarlo contra un show de famosos es malgastarlo.»

En Antena 3 no han cuajado Ven a cenar, Decídete, Objetivo mediación, Gordos

Hay dos grandes excepciones: Gran Hermano y Operación Triunfo. Precisamente los dos grandes formatos de la década están basados en personas anónimas. Pero lo cierto es que nunca se han enfrentado contra grandes shows de famosos en pleno auge, como en su día era Tómbola, o actualmente, Sálvame.

 

De Hannah Montana al sex-symbol Miley Cyrus

junio 14, 2010 by  
Filed under General

Firmado por Ana Sánchez de la Nieta  
Fecha: 7 Junio 2010

 

 

La reconversión de un producto

Miley Cyrus se ha cansado de ser Hannah Montana, el personaje por el que saltó a la fama y por el que la han idolatrado millones de adolescentes en todo el mundo. Lleva semanas repitiéndolo, aprovechando los micrófonos que le ponen para promocionar su nueva película La última canción, un drama romántico escrito por Nicholas Sparks. En la película, Cyrus interpreta a una jovencita rebelde que encontrará un verano, a través del amor de un atractivo joven, la fuerza para reconciliarse con el mundo y perdonar a su padre. Es decir, un personaje que –sin ser Hannah Montana– no está lejos de los valores que hasta ahora personificaba Miley Cyrus.

La joven actriz y cantante de 17 años había manifestado hasta la saciedad –especialmente a través de su Twitter que mantuvo con una actividad frenética hasta que lo cerró en 2009 por petición de su novio– su defensa de algunos valores como la familia, la fe en Jesucristo (es cristiana evangélica) o la castidad (durante algún tiempo lució un anillo de pureza para defender la virginidad hasta el matrimonio). Su look además era el de una adolescente atractiva y moderna pero en absoluto provocativa. La suma de vestuario, valores y argumentos de sus películas la convertían no solo en un ídolo para los más jóvenes sino en una figura para los padres que veían en Miley Cyrus una buena influencia, un ejemplo a imitar.

Pero esto pertenece al pasado, Cyrus se ha hecho mayor y para romper con su personaje ha roto también con su look y sus valores. La última canción es una película de transición, pero el 22 de junio se lanzará su nuevo disco I can’t be tamed (“Soy indomable”). El videoclip del tema principal, que puede verse ya en internet, muestra a Miley Cyrus vestida de pájaro con un ajustado corsé negro, botas altas y alas, bailando de forma muy sensual y desinhibida en una jaula rodeada de hombres. Unos días antes, Cyrus había protagonizado un pequeño escándalo al publicarse un video en el que aparecía bailando de forma provocativa con el productor de cine Adam Shankman, de 45 años y abiertamente gay. La reacción crítica de algunos medios fue tal que el propio padre de la actriz tuvo que salir en su defensa.

Un cambio de manual

Lo curioso de toda esta historia es que, precisamente, no es nada original. Lo que le está pasando a Miley Cyrus ya le ha pasado a muchos otros actores y cantantes precoces –muchos de ellos de la Disney– que para “crecer” artísticamente han tenido que plegarse a las prerrogativas de las productoras que piensan que sin escándalos y unos gramos de morbo no hay quien aguante el paso a la madurez de un ídolo juvenil. La pena es que, en el camino, estos jóvenes pierden parte de su talento, toda su frescura y, en algunos casos la salud y la cabeza (Lindsay Lohan y Britney Spears son solo dos ejemplos). Y es que cambiar de forma de pensar y de actuar de la noche a la mañana no debe de ser muy saludable.

En cualquier caso, es gracioso escuchar a Cyrus protestar de su personaje de Hannah Montana, decir que está supercontenta de tener un nuevo look solo apto para adultos y que guste más a los padres de sus fans. Hay que oírla explicar que “como decía mi madre, no tienes que fijarte en lo que quieren los demás, sino en lo que quieres ser, y por eso estoy orgullosa de lo que he hecho” y comparar sus declaraciones “estoy en otra etapa, intentando crear mi propia imagen y desarrollar mi personalidad”, con las de “su portavoz” (¿será su productor musical?): “ella ha sido una estrella adolescente e inocente demasiado tiempo. El nuevo aspecto y actitud, sorprenderá a mucha gente y es algo que Miley quiere hacer”. Tanta insistencia en la madurez y la autenticidad de una chica de 17 años suena, por lo menos, sospechoso.

Que Hannah Montana fuera un producto prefabricado no lo dudaba casi nadie, que la nueva Miley Cyrus es otro, es aún más evidente.

Españoles en el mundo

mayo 31, 2010 by  
Filed under NOVEDADES DE LA SEMANA, Programas tv

*Emisión: TVE 1, martes  a  las  22.00 h.

*Género:Documental

*Público: todos

*Productora: New Atlantis

 

SINOPSIS

Tres  reporteros del programa recorren  distintas ciudades del mundo de la mano de  españoles que residen en ellas por distintos motivos (profesional, familiar,…) Nos abren las puertas de sus casas y nos descubren  anécdotas de su vida diaria: porqué fueron allí, como se han adaptado, cuál es la mentalidad de sus habitantes, costumbres, modos y lugares de entretenimiento, cultura, gastronomía…Esta información no es difundida  generalmente por los medios de comunicación, de ahí su interés.

La cadena pública encargó a la productora News Atlantis la adaptación nacional del programa documental que ya emitían con buena  aceptación algunas cadenas autonómicas.

COMENTARIOS

El programa, pese a no ser de ficción ni salsa rosa, es  popular y muestra que se puede llegar a la audiencia sin ser insultante, provocador, erótico o vulgar.

Las personas seleccionadas son en su mayoría triunfadores, jóvenes, gente con poder adquisitivo o con éxito profesional. Parece que no se refleja con objetividad la realidad de la emigración española o que sólo se nos presenta una cara de la moneda: el lado bueno y bonito de la vida, la gente con éxito.

Finalmente, cabe decir que el programa resulta demasiado largo en su extensión diaria y, en su perspectiva histórica de emisión, parece ya agotado en sus contenidos, pues hay repeticiones y  carece de novedad y originalidad. Cada vez más, los personajes pecan de cierta vulgaridad.

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