Cine: Bumblebee

 

 

 

 

 

El Escarabajo Amarillo

Michael Bay se toma vacaciones como director de la saga Transformers, lo que le sienta divinamente, porque la progresiva decadencia de los filmes basados en los juguetes de Hasbro era evidente para cualquiera con ojos en la cara. El nuevo film, que tiene detrás a Travis Knight, director de un film animado de culto, Kubo y las dos cuerdas mágicas, es muy disfrutable, palomitero puro, en la línea de las producciones de Steven Spielberg de los 80, de nuevo el Midas de Hollywood figura en los créditos como productor ejecutivo, y es de suponer que con más gusto que en las últimas entregas “transformeras”. De hecho Bumblebee ha acertado con una trama bastante independiente de las anteriores escrita por la desconocida Christina Hodson, que incluso prescinde en su título de lo que se ha convertido, casi, en una palabra maldita: Transformers.

Estados Unidos, los años de la presidencia de Ronald Reagan. Charlie, a punto de cumplir los 18 años, se siente a disgusto con el mundo. Añora a su padre, muerto de un infarto, con el que estaba estrechamente unido. Y no logra conectar con su padrastro, y tampoco con su madre y su hermano pequeño. Lo único que hace sus días más llevaderos es su pasión por la mecánica y los motores, que heredó de su progenitor. Precisamente por su cumpleaños logra que su tío Hank, que tiene una chatarrería con muchos coches de desguace, le deja quedarse con un Escarabajo Amarillo que se diría que nunca podrá arrancar. Contra pronóstico, ella lo logra, aunque lo más sorprendente es que se trata de un autobot, B-127, que durante la guerra desarrollada en el planeta Megatron con Optimus Prime y compañía en la resistencia, fue enviado a la Tierra. Allí, por diversos avatares, quedó desconectado y sin memoria, ahora es casi como un bebé que tiene que aprenderlo todo, y a la que Charlie bautiza como Bumblebee, o sea, Abejorro. Entretanto, malvados decepticons tratan de dar con el paradero de B-127, para ganar la guerra en su planeta.

Hailee Steinfeld es perfecta por su aspecto para dar vida a esta adolescente desubicada, en un hogar desestructurado que recuerda a los de Spielberg, de hecho hay muchos guiños al cine de éste, desde el científico de John Ortiz que asegura que siempre quiso tener un encuentro con extraterrestres, a la entrañable relación que se desarrolla entre Charlie y Bumblebee, al más puro estilo E.T., el extraterrestre. El conato de romance con Memo tiene su gracia, y hay una buena combinación de acción y humor, con bastante equilibrio, se evitan afortunadamente los aburridos excesos de cacharrería. Por ejemplo Knight es consciente que son mucho más “cool” las transformaciones de automóviles y aviones en robots, que las peleas entre robots, de modo que como si fuera un mago, nos deja siempre boquiabiertos con las transformaciones del Escarabajo. Y se juega bien con el carácter tímido de Bumblebee, y su aprendizaje para comunicarse a través de las canciones, lo que sirve introducir temas de la época en que transcurre la acción, incluyendo bromas acerca de los gustos musicales. Hasta ocurrencias como el posible origen de internet, sorprenden para bien.

 

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