Cine: Lo que de verdad importa

Ficha: 113 min. | Drama | Comedia Público apropiado: Jóvenes Año: 2016 País: EE.UU., Canadá Dirección: Paco Arango Intérpretes: Oliver Jackson-Cohen, Camilla Luddington, Jonathan Pryce, Jorge Garcia, Kaitlyn Bernard, Richard Donat, Pasha Ebrahimi, Jackie Torrens Alec es un poco bala perdida. Tiene una empresa llamada The Healer (“el curandero”), dedicada a arreglar objetos eléctricos. Pero tanto su vida laboral como su vida privada son un desastre desde que su hermano gemelo murió de cáncer. Acumula relaciones sexuales esporádicas e importantes deudas económicas que le pueden costar muy caro. Sin embargo, su situación cambiará radicalmente el día conoce a un tío suyo del cual desconocía su existencia. Éste le hace una generosa oferta: pagar todas sus deudas si se compromete a vivir un año en el pueblo de sus ancestros, una pequeña localidad cerca de Halifax, en Nueva Escocia. Paco Arango, fundador y responsable de la Fundación Aladina, dedicada al cuidado de niños con cáncer, sorprendió satisfactoriamente en 2011 con su película Maktub, una film muy personal que lograba una simbiosis perfecta entre drama y comedia y que narraba la penosa situación de un niño con cáncer y lo que eso generaba alrededor. Cinco años después Arango vuelve sobre el mismo tema en Lo que de verdad importa, un proyecto de mayor envergadura, rodado en inglés en localizaciones de Nueva Escocia y con un reparto enteramente internacional, en donde destaca la presencia del veterano Jonathan Pryce. La recaudación en España, Italia, México y Estados Unidos irá destinada íntegramente a ayudar a niños enfermos. De nuevo Arango vuelve a centrar su guión en el terremoto interior que provoca en los adultos el cáncer infantil, capaz paradójicamente de sacar lo mejor de las personas. Como siempre en su cine, Arango imprime a la historia un sano optimismo, una mirada alegre en medio del sufrimiento, con matices importantes que escapan a la visión materialista de la vida, de claro componente cristiano. Tal enfoque aporta una visión ponderada de la existencia terrena como algo provisional, abierta a otras realidades, que él expresa con situaciones milagrosas o inexplicables que hacen su entrada en el mundo. En este caso, el toque sobrenatural viene introducido con el mágico don de curar del protagonista, un talento ofrecido por Dios como una herramienta para ayudar a los demás, tal y como se dice en el film. Aunque se trata de un film correcto y muy positivo, puede pesar que la trama propiamente dicha resulta sensiblera, con escenas idílicas y diálogos perfectamente diseñados, mientras que las situaciones cómicas o dramáticas parecen poco realistas, como en esa escena en que todo el pueblo está reunido en la iglesia o las que hacen referencia al policía. Quizá el problema es que el planteamiento de fondo, la existencia de curanderos ancestrales, no acaba de funcionar del todo y necesita una atmósfera de cuento. Dicho lo cual se agradece que se use tal hecho como una metáfora de la vida real, en la cual los curanderos no serían más que esas personas que dedican su vida y sus recursos a mejorar la vida de los niños enfermos. A tal efecto, Arango dedica emotivamente su película a Paul Newman (1925-2008), que puso en funcionamiento una iniciativa de campamentos infantiles de la cual se benefician anualmente miles de niños con cáncer. A esa labor encomiable brinda los títulos de crédito. Firma: Pablo de Santiago

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